jueves

anoche

Pero de vuelta a casa, los bancos de Bravo Murillo acogen los sueños de mucha buena gente. Ese puñado de buena gente que tuvo la desfachatez de no tener suerte. Ni más listos, ni mejores, apenas un puñado de buena o mala suerte separan sus sueños de los míos ...

el gran tute

el gran tute
y la vida al desnudo