viernes

despidamos el largo verano ...

... con todos los honores.

lunes

encuentros

Deja que todo te suceda,
la belleza y el espanto
solo seguir adelante
ningún sentimiento es definitivo.

Rainer Maria Rilke

caminando de cinco en fondo 3.3






caminando de cinco en fondo 2.3


apuntes sobre edificio hotel


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apuntes sobre edificio residencia de artistas/artesanos




. . .

caminando de cinco en fondo 1.3




En los senderos no transitados

En los senderos no transitados,
En la vegetación que crece en los márgenes de las charcas,
Fugitivo de la vida ostentosa,
De todas las maneras promulgadas, de los placeras, de las ganancias, convenciones,
A los que durante mucho tiempo he ofrecido sacrificios para alimentar a mi alma,
Son claras para mi ahora las normas aún no promulgadas, es claro para mi que el alma,
Que el alma del hombre por el cual hablo, se regocije con los camaradas,
Aquí solo, lejos del bullicio del mundo,
Adaptado a las cosas, escuchando aquí las palabras de las lenguas aromáticas,
Ya sin rubor (pues en este lugar retirado puedo expresarme como no me atrevería a hacerlo en otra parte),
Bajo el peso de una vida recatada y que, no obstante, encierra todo lo demás,
Resuelto a no cantar hoy día otros cantos que los de la adhesión viril,
Los proyectos a lo largo de esta vida substancial,
Dejo como herencia los tipos de amor atlético,
En esta tarde de este delicioso septiembre de mi año cuadragésimo primero,
Empiezo, para todos aquellos que son jóvenes, o lo han sido,

A revelar el secreto de mis noches y mis dias,
A celebrar la necesidad de los camaradas.

Walt Whitman, Calamus

domingo

el tema de la tarde

koke

Le quiero y quiero;
avisarle de la vida,
avisarle de perderse y perdonarse,
avisarle de sentir,
del paisanaje.

Del azaroso trepar de los carteros
y sus textos velados.
Prevenirle de los amigos de media distancia,
de la ropa de licra, de los tonos celestes.

Mostrarle la educación como compañera,
la oronda dama de la cultura.
Alimentar su valentía y honradez
repasar los capitales y los fundamentos.

Hablarle de viajes, de las mieles
del amor y su letra pequeña.

Para después recostarme y sentir palpitar,
uno a uno, los momentos a los que he pertenecido.
A cañonazos de acne y errores baratos.

Un gesticular pleno y de por vida.
El abrazo más sincero.

miércoles

- - -

sábado

II.

Cuando llegará
ese eco suficiente que disponga
en mi orilla
un instante gratuito de placeres.

Solo y simple
placer merecido, por esperar
un nada en concreto,
por entender y esperar
y por avanzar
sobre uno mismo
y volcar el vaso lleno
de miedo
sobre tu chaqueta perfumada.

. . .

Es suficiente,
desisto y pliego la mayor de medias sonrisas,
por el momento.
Ya he dorado al punto esa cara oculta
de este, mi corazón coraza,
herido sin remedio
y sin compañía.

I.

Una hoja muerta que sale a pasear a dentelladas,
baila y escribe poemas. Una hoja de tantas pluriempleada.
Busca en el ritmo una chispa perfecta. Una coicidencia.
Reusar la postal del anatema.

No pretende atender el hambre de gusanos, pues sabe
que la experiencia está más allá del pensamiento.
Ellos mienten, cuando dicen que querer es un acto perfecto.

La perfecta sensación de ser querido, el inocuo momento.

Parada en el paseo del placer más deyecto, y recostarse
pues es imposible avanzar de tan bellos que se reflejan los ojos
de esta ensoñación de manjares que me escolta.

La quimera y el suelo frío.
Pedir y probar.
. . .
Robar y seguir.

domingo

Weltschmerz

Es un término acuñado por el autor alemán Jean Paul usado para expresar la sensación que una persona experimenta al entender que el mundo físico real nunca podrá equipararse al mundo deseado como uno lo imagina. Esta visión pesimista del mundo fue ampliamente utilizada por numerosos autores románticos como Lord Byron, Giacomo Leopardi, François-René de Chateaubriand, Alfred de Musset, Nikolaus Lenau, Herman Hesse, Christopher Connors, y Heinrich Heine. El término también es utilizado para denotar el sentimiento de tristeza cuando se piensa en los males que aquejan al mundo. En el hablar cotidiano alemán, no es una palabra usada frecuentemente.

jueves

Prestar atención

JAVIER GOMÁ LANZÓN 27/08/2011 El país

Benjamin Disraeli, primer ministro tory y autor de novelas de éxito en su época (segunda mitad del XIX), dejó escrita la siguiente confesión: "Mi modo de ser exige o perfecta soledad o perfecta compañía". Hay una soledad activa, en la que sentimos la dicha de volver a encontrarnos con nosotros mismos tras haber estado absorbidos por otras solicitudes que enajenan temporalmente nuestra intimidad; y hay también una sociedad activa, en la que disfrutamos de los placeres comunitarios que sólo el comercio con los demás puede suministrarnos. Entremedias, una variedad de formas deficitarias de instalarse en el mundo, que son las que Disraeli impugna: ese aislamiento no buscado, empobrecedor, deprimente, que nos separa del entorno creando a nuestro alrededor un foso infranqueable; y en el otro extremo, el triste estado al que nos lleva el latoso, ese espécimen sobreabundante en la vida social que se caracteriza, en definición de Benedetto Croce, por "quitarnos la soledad sin darnos compañía". El hombre es una entidad atencional y por eso el latoso, que, con malas tretas, se hace con nuestra atención para luego defraudarla o maltratarla, nos está sustrayendo lo que más propiamente somos.

El hombre es tiempo, suele decirse, pero, hay que añadir, no cualquier tiempo, no, por ejemplo, el que erosiona la roca con lento desgaste sino sólo el consciente, atentamente vivido. Porque el yo, ese centro intangible y ubicuo, late fragmentariamente en todo cuanto hace, piensa, imagina, habla o siente, pero para encontrarlo entero hay que averiguar dónde pone su atención. En la atención al yo le va su ser. Y como los niños lo presienten, no se conforman con la presencia distraída de sus padres y lo quieren todo de ellos "reclamando su atención" constantemente con mil menudencias. La sociedad en su conjunto se sustenta sobre el arte de intercambiarse "atenciones" unos a otros para, aprendiendo a limitar la propia agresividad y el egoísmo a flor de piel, permitir la convivencia en paz y armonía. Reconvenimos a quien contraviene las reglas de urbanidad "llamándole la atención" sobre su indebido comportamiento; y al contrario, juzgamos "atenta" a esa otra persona de delicada cortesía que se muestra deferente en el trato con los demás y, poniéndose en el lugar del otro, mira por su bienestar y sus intereses. Una sociedad de hombres bien educados sería aquella en la que sus miembros han adquirido el hábito de cuidar del placer ajeno con muestras más o menos codificadas de respeto y consideración, una práctica que damas y gentilhombres llevaron a la categoría de obra maestra en aquellos salones parisinos del XVII y XVIII, escenario privilegiado de la "conversación civil". Y si ciudadanía y amistad son en alguna manera, como se observa, fenómenos atencionales, el enamoramiento vendría a exasperar esa tendencia, al menos para Ortega y Gasset, quien en Estudios sobre el amor cavila acerca de esta anomalía psicológica que arrastra al amante con morboso impulso a concentrar en el amado toda su atención, antes saludablemente dispersa en una rica variedad de asuntos.

Corolario de lo anterior es que la atención es sagrada y, para mí, uno de los dioses penates de mi particular panteón. Quien se aproxime a alguien que no le ha hecho ningún daño con el propósito de arrebatarle su perfecta soledad, que se pregunte antes si se siente con fuerzas de transportarle a una perfecta compañía y, si no se ve con esa capacidad, que, por favor, se abstenga, salvo casos de fuerza mayor.

Por eso es tan exacta la expresión española "prestar atención". La atención en todo caso se presta, no se regala a fondo perdido. Quien pide nuestra atención, toma ésta a préstamo y concurren sobre él las obligaciones del prestatario en lo concerniente al deber de poseer, conservar y usar con diligencia la cosa prestada. Más aún, en la medida en que ha tomado en préstamo nuestro bien más preciado, de sagrada naturaleza, y ha disfrutado de él durante cierto tiempo, lo correcto sería que nos lo devolviera con intereses, retribuido con la moneda de la amenidad, el pasatiempo, la alegría, la satisfacción de la curiosidad o la ampliación de conocimiento. Cuando se habla de altruismo en tantas ocasiones y contextos tan favorables debería tenerse en cuenta que no hay mayor filántropo que quien en la vida corriente trata con benevolencia una atención ajena previamente captada, mientras que quien la desatiende y se comporta no como lo que es, poseedor adventicio y provisional de ella, sino como propietario y por añadidura despótico y grosero ¿como esos gigantes "follones y lascivos" a los que valerosamente combate Don Quijote? ese tal es un delincuente, aunque haya creado la ONG más admirable del mundo. Pues somos tiempo, se decía al principio, y el latoso que nos permuta alevosamente soledad por aburrimiento, mata el tiempo que somos y en puridad nos está matando a nosotros, aunque por desgracia el código penal, siempre por detrás de la historia, no haya tipificado todavía este delito de lesa humanidad. Y conviene recordar, finalmente, que la condición de latoso no es exclusiva del individuo sino que una densa trama de actos protocolarios a los que las expectativas creadas en la vida privada y profesional nos obligan a asistir usuran nuestro tiempo sin aparente beneficio de nadie, y así hartas veces es precisamente la propia sociedad la que se constituye en el más temible y alienante de nuestros time consumers.

Excuso decir que el mismo riesgo se cierne sobre cada uno de nosotros respecto a los demás y, con especial intensidad, a los que componemos textos con la pretensión de que terceros de buena fe dediquen algún tiempo a su lectura. Llegado este punto, mi mejor contribución a la cruzada anti-lata que he iniciado sólo puede ser apresurarme a terminar mi artículo y devolverte, lector, compañía y soledad, en la confianza de que el préstamo que me has hecho no te haya resultado demasiado oneroso.

domingo

pido silencio

Ahora me dejen tranquilo.
Ahora se acostumbren sin mí.

Yo voy a cerrar los ojos

Y sólo quiero cinco cosas,
cinco raices preferidas.

Una es el amor sin fin.

Lo segundo es ver el otoño.
No puedo ser sin que las hojas
vuelen y vuelvan a la tierra.

Lo tercero es el grave invierno,
la lluvia que amé, la caricia
del fuego en el frío silvestre.

En cuarto lugar el verano
redondo como una sandía.

La quinta cosa son tus ojos,
Matilde mía, bienamada,
no quiero dormir sin tus ojos,
no quiero ser sin que me mires:
yo cambio la primavera
por que tú me sigas mirando.

Amigos, eso es cuanto quiero.
Es casi nada y casi todo.

Ahora si quieren se vayan.

He vivido tanto que un día
tendrán que olvidarme por fuerza,
borrándome de la pizarra:
mi corazón fue interminable.

Pero porque pido silencio
no crean que voy a morirme:
me pasa todo lo contrario:
sucede que voy a vivirme.

Sucede que soy y que sigo.

No será, pues, sino que adentro
de mí crecerán cereales,
primero los granos que rompen
la tierra para ver la luz,
pero la madre tierra es oscura:
y dentro de mí soy oscuro:
soy como un pozo en cuyas aguas
la noche deja sus estrellas
y sigue sola por el campo.

Se trata de que tanto he vivido
que quiero vivir otro tanto.

Nunca me sentí tan sonoro,
nunca he tenido tantos besos.

Ahora, como siempre, es temprano.
Vuela la luz con sus abejas.

Déjenme solo con el día.
Pido permiso para nacer.


Pablo Neruda

sábado

. . .

miércoles

. . .

martes

lunes

COMO SI CADA BESO

Como si cada beso
fuera de despedida,
Cloé mía, besémonos, amando.
Tal vez ya nos toque
en el hombro la mano que llama
a la barca que no viene sino vacía;
Y que en el mismo haz
ata lo que fuimos mutuamente
y la ajena suma universal de la vida.

Fernando Pessoa

domingo

El informante

International police in Bosnia face prostitution claims

  • Antony Barnett and Solomon Hughes
  • The Observer,

  • A former United Nations police officer is suing a British security firm over claims that it covered up the involvement of her fellow officers in sex crimes and prostitution rackets in the Balkans.

    Kathryn Bolkovac, an American policewoman, was hired by DynCorp Aerospace in Aldershot for a UN post aimed at cracking down on sexual abuse and forced prostitution in Bosnia.

    She claims she was 'appalled' to find that many of her fellow officers were involved. She was fired by the British company after amassing evidence that UN police were taking part in the trafficking of young women from eastern Europe as sex slaves.

    She said: 'When I started collecting evidence from the victims of sex trafficking it was clear that a number of UN officers were involved from several countries, including quite a few from Britain. I was shocked, appalled and disgusted. They were supposed to be over there to help, but they were committing crimes themselves. When I told the supervisors they didn't want to know.'

    DynCorp sacked her, claiming she had falsified time sheets, a charge she denies. Last month she filed her case at Southampton employment tribunal alleging wrongful dismissal and sexual discrimination against DynCorp, the British subsidiary of the US company DynCorp Inc.

    DynCorp has the contract to provide police officers for the 2,100-member UN international police task force in Bosnia which was created to help restore law and order after the civil war.

    Bolkovac has also filed a case against DynCorp under Britain's new Public Interest Disclosure Act designed to protect whistleblowers.

    As well as reporting that her fellow officers regularly went to brothels, she also investigated allegations that an American police officer hired by DynCorp had bought a woman for $1,000.

    Bolkovac's British lawyers say her evidence will highlight how the underground sex trade in Bosnia is thriving among the 21,000 Nato peacekeepers and thousands of international bureaucrats and aid workers.

    Many of the hundreds of women working in Bosnia's sex industry are lured from countries such as Romania and Ukraine with promises of jobs as waitresses but then delivered to brothel owners who confiscate their passports. Bolkovac claims that Dyncorp officers forged documents for trafficked women, aided their illegal transport through border checkpoints into Bosnia and tipped off sex club owners about raids.

    In an email to more than 50 people - including Jacques Klein, the UN Secretary-General's special representative in Bosnia - Bolkovac described the plight of trafficked women and noted that UN police, Nato troops and international humanitarian employees were regular customers. It was shortly after this email went out that Bolkovac was reassigned.

    Richard Monk, a former senior British policeman who ran the UN police operation in Bosnia until 1999, has sympathy with her plight. He said: 'There were truly dreadful things going on by UN police officers from a number of countries. I found it incredible that I had to set up an internal affairs department to investigate complaints that officers were having sex with minors and prostitutes. The British officers were on the whole extremely good and very professional, setting a great example. But there were policeman from other countries who should not have been in uniform.'

    A DynCorp spokeswoman would not comment on the Bolkovac case because it was coming to court later this year. But in a earlier statement the company said: 'The notion that a company such as DynCorp would turn a blind eye to illegal behaviour by our employees is incomprehensible...We encourage our employees to be proactive in reporting inappropriate behaviour and commend those who follow our procedures by reporting it.'

    Bolkovac's case is the second against DynCorp alleging misbehaviour in Bosnia. Air mechanic Ben Johnston is suing the company, alleging he was sacked because he had uncovered evidence that Dyncorp employees were involved in 'sexual slavery' and selling arms.

    Since 1998 eight Dyncorp employees have been sent back from Bosnia, but none have been prosecuted.

el gran tute

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y la vida al desnudo