lunes

cassette, viajes nocturnos y niñez



Con su permiso voy a dentrar aunque no soy convidado pero en mi pago un asao no es de naides y es de todos. Yo voy a cantar a mi modo después que haya churrasqueado.
Yo sé que muchos dirán que peco de atrevimiento si largo mi pensamiento pal rumbo que ya elegí. Pero siempre ha sido así galopiador contra el viento.
La sangre tiene razones que hacen engordar las venas. Penas sobre pena y penas hacen que uno pegue el grito. La arena es un puñadito, pero hay montañas de arena.

No se si mi canto es lindo
o si saldrá medio triste
nunca fui zorzal ni existe
plumaje más ordinario,
yo soy pájaro corsario
que no conoce el alpiste.

Vuelo porque no me arrastro
que el arrastrarse es la ruina,
anido en árbol de espina
lo mesmo que en cordillera
sin escuchar las zonceras
del que vuela a lo gallina.

No me arrimo así nomás
a los jardines floridos
sin querer vivo advertido
pa' no pisar el palito:
hay pájaros que solitos
se entrampan por presumidos.

Aunque mucho he traqueteado no me engrilla la prudencia, es una falsa experiencia vivir temblándole a todo. Cada cual tiene su modo la rebelión es mi ciencia.
Yo soy de los del montón no soy flor de invernadero igual que el trébol campero crezco sin hacer barullo me apreto contra los yuyos y así lo aguanto al pampero.
Acostumbrado a las sierras yo nunca me se marear y si me siento alabar me voy yendo despacito pero aquel que es compadrito paga pa' hacerse nombrar.
Si me dicen señor; agradezco el homenaje mas soy gaucho entre el gauchaje y soy nadie entre los sabios y son para mi los agravios que le hagan al paisanaje.

La vanidad es yuyo malo
que envenena toda huerta
es preciso estar alerta
manejando el asadón
pero no falta el varón
que la riega hasta en su puerta.

El trabajo es cosa buena es lo mejor de la vida pero la vida es perdida trabajando en campo ajeno unos trabajan de trueno y es para otros la llovida.
El estanciero presume de gauchismo y arrogancia. El cree que es estravagancia que su pión viva mejor mas no sabe ese señor que por su pión tiene estancia.
El que tenga sus reales hace muy bien en cuidarlos pero si quiere aumentarlos que a la ley no se haga el sordo que en todo los pucheros gordos los choclos se vuelven margos.

Yo vengo de muy abajo
y muy arriba no estoy
al pobre mi canto doy
así lo paso contento
porque estoy en mi elemento
y ahí valgo por lo que soy.

Cantor que cante a los pobres
ni muerto se ha de callar
pues ande vaya a parar el canto
de ese cristiano
no ha de faltar el paisano
que lo haga resucitar.

Si alguna vuelta he cantado ante panzudos patrones he picaneado las razones profundas del pobrerío. Yo no traiciono a los míos por palmas ni patacones.
Si uno canta coplas de amor de potros de domador del cielo y las estrellas dicen que cosa más bella si canta que es un primor; pero si uno como Fierro por ahí se larga opinando, el pobre se va acercando con las orejas alertas y el rico bicha la puerta y se aleja reculando.
Tal vez, alguien haya rodado tanto como rodé yo pero le juro, créamelo que vi tanta pobreza que yo pensé con tristeza: Dios por aquí no paso.

Nadie podrá señalarme que canto por amargao. Si he pasado las que he pasado quiero servir de alvertencia: el rodar no será ciencia pero tampoco es pecado.

Amigos voy a dejarlos
está mi parte cumplida
es la forma preferida
de una milonga pampeana
canté de manera llana
ciertas cosas de la vida.

Ahora me voy no se a donde
pa' mi todo rumbo es bueno
los campos con ser ajenos
los cruzo de un galopito
guarida no necesito
yo se dormir al sereno.

Y aunque me quiten la vida
o engrillen mi libertad
o aunque chamusquen quizá
mi guitarra en los fogones
han de vivir mis canciones
en el alma de los demás.

No me nombren que es pecado
y no comenten mis trinos
yo me voy con mi destino
pal' lao donde sol se pierde
tal vez alguno se acuerde
que aquí canto un argentino.

(atahualpa Yupanqui - Jorge Cafrune)

viernes

proceso de relectura

...Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al adormecido dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la mascara a un par de ídolos generalmente respetados, comprar un boleto al olvido o al no me importa, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente...

...El que haya gustado los otros días, los malos, los de los ataques de gota o los del maligno dolor de cabeza clavado detrás de los globos de los ojos, y convirtiendo, por arte del diablo, toda actividad de la vista y del oído de una satisfacción en un tormento, o aquellos días de la agonía del espíritu, aquellos días terribles del vacío interior y de la desesperanza, en los cuales, en medio de la tierra destruida y esquilmada por las sociedades anónimas, nos salen al paso, con sus muecas como un vomitivo, la humanidad y la llamada cultura con su fementido brillo de feria, ordinario y de hojalata, concentrado todo y llevado al colmo de lo insoportable dentro del propio yo enfermo; el que haya gustado aquellos días infernales, ése ha de estar muy contento con estos días normales y mediocres como el de hoy; lleno de agradecimiento se sentará junto a la amable chimenea y con agradecimiento comprobará, al leer el periódico de la mañana, que no se ha declarado ninguna nueva guerra ni se ha erigido en ninguna parte ninguna nueva dictadura, ni se ha descubierto en política ni en el mundo de los negocios ningún chanchullo de importancia especial; con agradecimiento habrá de templar las cuerdas de su lira enmohecida para entonar un salmo de gratitud mesurado, regularmente alegre y casi placentero, con el que aburrir a su callado y tranquilo dios contentadizo y mediocre, como anestesiado con un poco de bromuro; y en el ambiente de tibia pesadez de este aburrimiento medio satisfecho, de esta carencia de dolor tan de agradecer, se parecen los dos como hermanos gemelos, el monótono y adormilado dios de la mediocridad y el hombre mediocre algo encanecido que entona el salmo amortiguado. Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas ...

Hermann Hesse

jueves

Si estás muerto, ¿por qué bailas?

Siempre me había gustado el título de esa película de Alfredo Landa y pensé súbitamente en él en el pasado Festival de Cannes. Mientras las estrellas más rutilantes del cine mundial efectuaban ese curioso paseíllo a caballo entre parada de los monstruos y desfile de moda que sucede sobre una alfombra roja, escuché a Catherine Deneuve -la última estrella europea, con permiso de Jeanne Moreau- murmurar entre dientes que se dibujaban a través de sus labios teñidos de granate intenso, mientras miraba con una cierta conmiseración a los fans que la aclamaban apostados a la entrada del Palais: "Supongo que estos serán los que también vendrán a mi funeral, así que voy a bailar para ellos". E inmediatamente avanzó hacia el centro de la alfombra y se pintó en su cara ese amago de sonrisa, que es la marca de la casa, que ofreció a los fotógrafos enfervorecidos y a los cazadores de autógrafos que rugían "¡Catherine!".

La actriz de Tristana y Repulsión encarna a un pedazo de la historia del cine, de un cine que no sé si murió, como dice Peter Greenaway, cuando se inventó el mando a distancia, pero que hoy a mucha gente se le antoja tan periclitado como los móviles con antena o los cigarrillos mentolados.

La comunión con la pantalla que excluía al mundo exterior y permitía al espectador una experiencia personal, intransferible y fuera del tiempo está agonizando. Mal que nos pese, esa densa oscuridad del fuera de campo de una sala de cine está dando sus últimos coletazos. Ver una película en casa, sea en un monitor de televisión o en la pantalla de un ordenador es un acto de consumo cuyo fuera de campo es la cotidianidad: los niños que juegan, la cafetera que silba, el desorden en las estanterías, la vida doméstica que lima la abstracción que propone una película, cualquier película.

El espectador de hoy, mientras ve una película en su ordenador, come, fuma, twitea, contesta correos, cuelga comentarios en los muros de los amigos. Así son las cosas. La relación entre lo visible y lo invisible se ha modificado. La noche artificial en la que te sumerge una película vista en una sala no tiene ya el carácter sacro que tenía para muchas generaciones de espectadores.

Esa banalización del disfrute, unida a la asombrosa ceguera de avestruz de los canales de distribución, que si viven en el mismo planeta que los espectadores lo disimulan muy bien, hace que el acto de descargar una cinta no cree ningún problema en los internautas. Una película en este momento de la historia es un entretenimiento escasamente relevante comparable a unos cromos de un álbum que no nos emocionan especialmente y que se cambian cuando uno ya los tiene repetidos o medio vistos.

Las películas ya no modelan nuestros puntos de vista sobre el amor, la política, la historia, las relaciones: han dejado de ser fundamentales. Ignorar esta disminución de la influencia del cine en la vida es algo que los cineastas no podemos permitirnos ignorar. La nostalgia, aunque inevitable, es un error (Simone Signoret dixit) que puede costarnos la supervivencia.

Es nuestro deber saber (o intentarlo al menos) dónde estamos y avanzar, aunque sea a ciegas y con multitud de traspiés, hacia algo que no conocemos aún, pero que nos va a llevar muy lejos de la zona de confort donde estamos instalados. Arriesgar, experimentar, explorar lo desconocido, poner lo mejor de nosotros en lo que hacemos sin tener el ojo puesto en la taquilla, el prestigio o nuestra propia vanidad es el único camino posible que se me ocurre. No es, por supuesto, nada nuevo: es exactamente lo que preconiza Rilke en Cartas a un joven poeta, el único libro que recomiendo cuando me dan la oportunidad de dar clase en alguna escuela de cine.

En los últimos tiempos he tenido conversaciones con cineastas de todo el mundo, desde estudiantes que están empezando a estudiar cine, hasta gente consagrada como Stephen Frears, John Sayles, pasando por Wim Wenders, Kore Eda, Olivier Assayas, Agnès Varda o Alejandro González Iñárritu, y estas son las pocas pero contundentes conclusiones a las que todos llegamos: hacer películas en las que creamos absolutamente. Con o sin dinero. Documentales, epopeyas, docudramas. Con o sin ayudas institucionales. Cortos, largos de ficción, mediometrajes, minipelículas de minuto. En 70 milímetros o con una aplicación del iPhone. Para las salas de cine, para la Red, para la tele o para una proyección en el terrado de nuestros vecinos.

El cine, gracias a las nuevas tecnologías, afortunadamente ya no es el tren eléctrico más caro del mundo, como decía Orson Welles. Otra cosa es que los que quieren hacer cine quizás lo que en realidad quieren es un instante de esplendor en la alfombra roja. Algo pasajero, burbujeante, efímero, banal. Y si me preguntan, muy muy aburrido. Son cosas diferentes y, a menudo, contradictorias.

Las rencillas de patio de colegio que tienen un eco, a mi modo de ver completamente sobredimensionado, en las páginas de los periódicos estos últimos tiempos y que tienen por protagonistas a miembros de la Academia, son una pintoresca cortina de humo que oculta los temas que he señalado antes: la pérdida de peso del sector cinematográfico en el concierto de la cultura, el abismo entre quiénes somos y lo que representamos, la incomprensible confusión entre instituciones y personas.

Los problemas del cine español -como los problemas del cine en todo el mundo- tienen que ver con una disminución gradual de los espectadores en circuitos convencionales. Asusta mirar las estadísticas: 140 millones de espectadores en 2004 (por no retroceder aún más), 104 millones en 2008. En 2010, las salas perdieron un millón de espectadores al mes. Los datos difieren según los diferentes estudios, pero todos coinciden en que la bajada de 2010 ha sido la más pronunciada. Repito: no solo en España. También en los países donde hay un control de las descargas del que aquí carecemos y donde es posible por un precio más que razonable bajarse una película y sus extras, con todas las garantías.

¿Estos espectadores que han dejado de ir al cine son los que se bajan las películas en la Red o se las compran a los chinos que venden por los bares (que cada vez se ven menos)? Yo creo que no. La gente deja de ir al cine por múltiples razones: porque pierden el hábito, porque no hay nada en la cartelera que les motive, porque prefieren gastarse 100 euros en una entrada de fútbol, porque se enganchan a las series de HBO, porque tienen niños y sale por un pico el cine y las horas de canguro o porque, simplemente, pasan: no es algo importante en sus vidas, lo arrinconan hasta el olvido.

¿Es posible recuperarlos? No lo sé. Lo único que sé es que en este momento en que nos encontramos, más que nunca, el deber de un cineasta es construir un punto de vista sobre la realidad (y en eso incluyo a cualquier tipo de cineasta, desde el más oscuro y minoritario al más comercial), saber dónde está, empaparse de las cosas que pasan (aunque luego haga una película de zombis en el espacio) y empeñarse en ser lo más libre que pueda.

Aunque duela. Aunque te pongan a parir. Aunque dé vértigo. Porque aunque el cine haya muerto, los cineastas vamos a seguir bailando. Es el único favor que podemos ofrecer a los espectadores. Ojalá aún estén dispuestos a bailar con nosotros.

EL PAÍS - ISABEL COIXET

miércoles

domingo

['' ] & [ '']

Porque te tengo y no
Porque te pienso
Porque la noche está de ojos abiertos
Porque la noche pasa y digo amor
Porque has venido a recoger tu imagen
Y eres mejor que todas tus imágenes
Porque eres linda desde el pie hasta el alma
Porque eres buena desde el alma a mí
Porque te escondes dulce en el orgullo
Pequeña y dulce
Corazón coraza.
Porque eres mía
Porque no eres mía
Porque te miro y muero
Y peor que muero
Si no te miro amor
Si no te miro.
Porque tú siempre existes dondequiera
Pero existes mejor donde te quiero
Porque tu boca es sangre
Y tienes frío
Tengo que amarte amor
Tengo que amarte
Aunque esta herida duela como dos
Aunque te busque y no te encuentre
Y aunque
La noche pase y yo te tenga
Y no

(Mario Benedetti)

Paseo


Paseo,de Arturo Ruiz Serrano

martes

A R. T. H. B - Invictus

En la noche que me envuelve,
negra como un pozo insondable,
doy gracias al dios que fuere
por mi alma inconquistable.

En las garras de las circunstancias
no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar
si bien he sangrado, jamás me he postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror,
no obstante la amenaza de los años
me halla y me hallará sin temor.

Ya no importa cuán recto haya seguido el camino,
ni cuántos castigos lleve a la espalda,
soy el amo de mi destino,
soy el capitán de mi alma.

William Ernest Henley

jueves

0.20 14.01.11 1+1?

lisandro aristimuño y liliana herrero

De un momento a un gesto se convierte en fría calavera
Y una lágrima se cae en medio de una vida entera
Desde adentro sale una canción que no vale la pena
Solo es una nota que se escapa con el aire de una vela
Cuando la novela se descargue del todo
búscame al final de tu ladera
envuélveme en el plástico de tu perfume
déjame caer otra vez

Como se abren las ventanas dentro de mi casa nueva
Donde corta el brillo de la noche desde tu ceguera
que sera del viejo calendario que vivió mis días
quien me dibujo ahí sentada por el resto de mi vida
cuando la novela de descargue del todo
estaré subiendo la escalera
envuelta en la nostalgia de tu perfume
volveré a caer otra vez
otra vez volveré a caer otra vez, otra vez.

domingo

: )

viernes

jueves

Cygnus atratus

El cisne negro es una especie de ave anseriforme de la familia Anatidea endémica de Australia. Fue descubierto en 1697, a principios del siglo XVIII, los colonos ingleses que volvieron de Australia trajeron consigo, en las panzas de sus barcos, un cargamento de cisnes negros. Los cisnes negros son originales de la isla austral y hasta ese momento, se pensaba que todos los cisnes eran blancos, porque eran blancos todos los que se conocían. La intrahistoria de esta historia es que este hecho supuso una conmoción en la sociedad inglesa. Aunque nos pueda parecer algo ingenuo lo cierto es que la aparición de una especie de cisnes de un color distinto al que estaban acostumbrados a ver, supuso para los habitantes de la época una fuente de debate y de polémica. Ha sido el favorito de los estanques ornamentales de Europa, y posteriormente de América. Pero no se ha asilvestrado en estos continentes.

domingo

Día uno

Día uno. ¿Cómo queréis ser? Vosotros que podéis elegir.
Dejando a un lado las reencarnaciones, las almas imperecederas, las nubes prometidas y alguna hoguera inesperada, perdonen la impertinencia pero aquí del primero al último vamos a morir. Pues bien, ¿Con qué nos quedamos?.

Ya sé, ya sé, No es tan sencillo. Son muchas las sensaciones, pensamientos, motivaciones, instintos, obligaciones, rutinas, despechos, alergias, sinergias...que mueven a cada persona a cada instante de la vida pero, de veras, -¿Con qué se quedan?-
¿Qué creen que valorarán de ustedes una vez hayan ido al cielo, sean mariposas o estén muertos simplemente?
¿De qué serán autores o partícipes? ¿Cuál será su valor? ¿Buenos? ¿Malos?

Sé que soy pasta blanda en este mundo rudo e insolente, maquina perpetua. Tiemblo. En los peores días los huecos son hondos y me destruyen, cráteres que rompen.
(Y sé que esto apenas se acerca a describirlo: demasiado simple, intenso verde)
Luego te das cuenta de que tu verdadero mundo, tu cosmos; la realidad, es un único día repetido. Un recuento seriado de leves e imperceptibles decisiones. Una búsqueda consciente e implacable de la receta cósmica perfecta. El día de la marmota. Prueba tras prueba. Una búsqueda consciente e implacable del día en que todo esto no sea más que anécdota y suma exacta. Un recuerdo seriado de leves e imperceptibles decisiones. Pocas de ellas son conscientes. Pocas son decisiones.

Además, mucho de lo que cada individuo somos es geográfico. Meramente local. Más allá de eso, las pieles de Hundertwasser. Poco más por decir.

Es uno de enero de dos mil once. Es la única fiesta que respeto; la del tiempo. Lo único en lo que creo y lo único que temo.
A mí, como a Berlanga, eso de morir me cabrea. Será que en el fondo, la vida es de esas pocas cosas que merecen la pena.

viernes

lunes

música

Cuando se tiene una amiga músico el placer es doble. Te acerca un paso más a la magia.


avié

Siempre por navidad me acuerdo. Espero, de corazón, que todo vaya como debe. Aquí dejo, una palabrita tuya, presento a mi blog el flamenco y un beso vuela al Sur!

http://db.tt/xvF6dNp

(por si aún te pasas por aquí, Feliz Navidad)

domingo

inacabado

Cuando algo te sorprende por la espalda, cuando aún no se alzan sobre tus hombros las torres de tu muralla abaluartada, tras la que doña Inés de Vila Gloriosa descansa, aún oyes el choque de tripas y madera de pino del perpetuo escuadrón de la victoria, aún sonríes y te llevas alcohol a la mente, y flojeas, aturdida por el día de noticiarios y las tardes en familia. Cuando, mientras otras buscan, tu solo miras. Aún no está previsto que tropieces torpemente con la belleza, aún no es tiempo del discurso nocturno más vehemente, todavía no estas listo para el taxi ni el arrime de mejillas. Esa mano que roza perdida tu espalda.

Hay piezas que de tan intensas son difíciles de escuchar mucho tiempo. Las disfrutas como pocas; puede que nunca encuentres nada parecido.

Luego llegas a casa y vuelas en la cama. Planeas sobre el aire hacia el quizás que amanece, hacia el cursi desperezar, hacia la sonrisa prometida, hacia la foto finish. Pero respiras, sabes lo que eres y sabes lo que hay al otro lado de ese nosotros; de nuevo, la ausencia. Pero es que … pero y si …

Hay sabores que de tan intensos se descontrolan dentro de la boca y paladean, recorren contigo el camino, noche tras noche, durante días. Las disfrutas como pocas; puede que nunca encuentres nada parecido.

Quiero todo esto

Quiero ser informado sobre lo que ocurre

al más alto nivel

Quiero ver a la gente uno por uno

Quiero que me amnistíen por todo lo que pienso hacer

de ahora en adelante

Quiero entrar en los cines sin pagar

Quiero que una persona de fiar escoja mis camisas

y nunca se equivoque

Quiero un informe sobre el comportamiento sexual

de los sexólogos

Quiero que los cocineros no sean obscenos

Quiero que ordenen llevar camisa azul a todos

los que en su día la llevaron

Quiero que no me den gato por liebre

Quiero que el socialismo vaya sin más

directamente al grano

Quiero aprender inglés en 15 días

Quiero saber con precisión exacta la verdadera

forma del universo

Quiero que los croissants siempre estén calentitos

y sabrosos

Quiero misas de culo y en latín

Quiero saber si el papel higiénico de la Real Academia

limpia fija y da esplendor

Quiero ser la Madre Abadesa

Quiero que se prohiban los canalones y la plusvalía

Quiero que el Imperio Romano no siga decayendo

de este modo

Quiero que fichen a la policía

Quiero comer Potitos Bledine

Quiero el control de la natalidad con carácter retroactivo

Quiero que se sepa que el presidente de U.S.A. barre

para su casa de una manera descarada

Quiero amor

Quiero lanzarme en plancha y rematar marcando

el sexto gol al Real Madrid

Quiero que Manolo no se quede calvo

Quiero saber si alguien me está robando los calzoncillos

Quiero entablar un juicio

Quiero volver a merendar en la terraza con mis primas

y Tía Catalina

Quiero que me homologuen en Ohio

Quiero que alguien me nombre su Delegado en el Exterior

Quiero que Reus sea puerto de mar

Quiero que me devuelvan la gabardina que me quitaron

el diecisite de Noviembre de 1949 en el Cine Carretas

Quiero que dios exista

Quiero que los Catedráticos de Estética no sean tan feos

Quiero ser de derechas

Quiero jugar al mus

Quiero que no menoscaben mi integridad

Quiero tener aparcamiento reservado dondequiera que vaya

Quiero bailar el rock

Quiero que le salga un sarpullido al Santo Padre

Quiero una mantita en la barriga a la hora de la siesta

Quiero que se firmen todos los acuerdos

Quiero destituir a Bing Crosby de un modo fulminante

Quiero fugarme con la morterada

Quiero comer centollo con Julia y con la Ton

Quiero triunfar como una bestia

Quiero que no se me invite otra vez a disolverme

pacíficamente

Quiero que emplumen a San Valentín

Quiero que Cataluña llegue hasta el Tirol

Quiero un felpudo igual que el del vecino

Quiero considerar seriamente la posibilidad de que

me expulsen de cualquier país

Quiero unas garantías mínimas

Quiero que se suprima la circulación periférica

Quiero que en las cajas de quesitos hayan más quesitos

Quiero ir a las islas Filipinas

Quiero que se elimienen las condiciones objetivas ya que

por culpa de ellas todo sale mal

Quiero que no se tiren más a nuestras mujeres

Quiero tirarme a alguien

Quiero controlar el gasto Público partida por partida

Quiero ser bueno

Quiero que se me paguen daños y perjuicios

Quiero que cada pueblo tenga el gobierno que no se merezca

Quiero que no me avergüencen más en las autopistas

Quiero que no haya clase obrera

Quiero que trasladen las Fallas de Valencia

Quiero que no vuelvan los buenos tiempos

Quiero revolcarme en la alfombra del Hotel des Templaires

Quiero ser hábilmente interrogado para cantarlo todo

a la primera friega

Quiero sardinas en escabeche y pan tostado con aceite y sal

Quiero ascender por méritos de guerra

Quiero que se me incapacite legalmente para no ser ya nunca

responsable de nada

Quiero que no me maten la ilusión

Quiero que no vuelvan a salir goteras en el techo

Quiero que todo el mundo cobre más

Quiero que no se me hinche la barriga

Quiero que me convenzan

Quiero un poco de caridad cristiana

Quiero que todos pasen por el tubo

Quiero un nuevo cepillo de dientes

Quiero todo esto

yo no puedo seguir viviendo así:

es una decisión irrevocable


Goytisolo

martes

Un poquito de todo, como cualquier día casero

Sur le détroit de Gibraltar, y'a un jeune noir qui pleure un rêve qui prendra vie, une fois passé Gibraltar.
Sur le détroit de Gibraltar, y'a un jeune noir qui se d'mande si l'histoire le retiendra comme celui qui portait le nom de cette montagne.
Sur le détroit de Gibraltar, y'a un jeune noir qui meurt sa vie bête de "gangsta rappeur" mais ...
Sur le détroit de Gibraltar, y'a un jeune homme qui va naître, qui va être celui qu'les tours empêchaient d'être.
Sur le détroit de Gibraltar, y'a un jeune noir qui boit, dans ce bar où les espoirs se bousculent, une simple canette de Fanta.
Il cherche comme un chien sans collier le foyer qu'il n'a en fait jamais eu, et se dit que p't-être, bientôt, il ne cherchera plus.
Et ça rit autour de lui, et ça pleure au fond de lui.
Faut rien dire et tout est dit, et soudain ... soudain il s'fait derviche tourneur,
Il danse sur le bar, il danse, il n'a plus peur, enfin il hurle comme un fakir, de la vie devient disciple.
Sur le détroit de Gibraltar y'a un jeune noir qui prend vie, qui chante, dit enfin « je t'aime » à cette vie.
Puis les autres le sentent, le suivent, ils veulent être or puisqu'ils sont cuivre.
Comme ce soleil qui danse, ils veulent se gorger d'étoiles, et déchirer à leur tour cette peur qui les voile.
Sur le détroit de Gibraltar, y'a un jeune noir qui n'est plus esclave, qui crie comme les braves, même la mort n'est plus entrave.
Il appelle au courage celles et ceux qui n'ont plus confiance, il dit : "ramons tous à la même cadence !!!".
Dans le bar, y'a un pianiste et le piano est sur les genoux, le jeune noir tape des mains, hurle comme un fou.
Fallait qu'elle sorte cette haine sourde qui le tenait en laisse, qui le démontait pièce par pièce.
Sur le détroit de Gibraltar, y'a un jeune noir qui enfin voit la lune le pointer du doigt et le soleil le prendre dans ses bras.
Maintenant il pleure de joie, souffle et se rassoit.
Désormais l'Amour seul, sur lui a des droits.
Sur le détroit de Gibraltar, un jeune noir prend ses valises, sort du piano bar et change ses quelques devises,
Encore gros d'émotion il regarde derrière lui et embarque sur le bateau.
Il n'est pas réellement tard, le soleil est encore haut.
Du détroit de Gibraltar, un jeune noir vogue, vogue vers le Maroc tout proche.
Vogue vers ce Maroc qui fera de lui un homme ...
Sur le détroit de Gibraltar … sur le détroit de Gibraltar …
Vogue, vogue vers le merveilleux royaume du Maroc,
Sur le détroit de Gibraltar, vogue, vogue vers le merveilleux royaume du Maroc …




Como ocurre siempre en las épocas
en que socialmente la vida no vale nada,
es preciso saber ver por medio
de los ojos de Eros.
En el tiempo que está por llegar
a Eros incumbe restablecer
el equilibrio roto en provecho
de la muerte.

André Breton

lunes

19:46 29.11.2010


Eugène Hénard, 1910
...
Sant'Elia Central eléctrica 1914


Hablemos del futuro

Manifiesto del Futurismo

I. Queremos cantar el amor al peligro, a la fuerza y a la temeridad.
II. Los elementos capitales de nuestra poesía, serán el coraje, la audacia y la rebelión.
III. Contrastando con la literatura que ha magnificado hasta hoy la inmovilidad de pensamiento, el éxtasis y el sueño, nosotros vamos a glorificar el movimiento agresivo, el insomnio febriciente, el paso gimnástico, el salto arriesgado, las bofetadas y el puñetazo.
IV. Declaramos que el esplendor del mundo se ha enriquecido de una belleza nueva: la belleza de la velocidad. Un automóvil de carrera con su vientre ornado de gruesas tuberías, parecidas a serpientes de aliento explosivo y furioso... un automóvil que parece correr sobre metralla, es más hermoso que la Victoria de Samotrhacia.
V. Queremos cantar al hombre que es dueño del volante cuyo eje ideal atraviesa la Tierra lanzada sobre el circuito de su órbita.
Vl. Es necesario que el poeta se desviva, con ardor, con fuego, con prodigalidad por aumentar el fervor entusiasta de los elementos primordiales, su ignición.
Vll. No hay belleza más que en la lucha. No debe admitirse un jefe de escuela si no tiene un carácter recalcitrantemente violento. La poesía debe ser un asalto agresivo contra las fuerzas anónimas y desconocidas para hacerlas que se inclinen ante el hombre.
VlIl. ¡Estamos sobre el promontorio extremo de los siglos! ¿A qué mirar detrás de nosotros, que es como ahondar en la misteriosa alforja de lo imposible? El Tiempo y el Espacio han muerto. Vivimos ya en el Absoluto, puesto que hemos creado la celeridad omnipresente.
IX. Queremos glorificar la guerra—única higiene del mundo—el militarismo, el patriotismo, el gesto destructor de los anarquistas, las bellas ideas que matan y el desprecio a la mujer.
X. Queremos demoler los museos, las bibliotecas, combatir el moralismo, el feminismo y todas las cobardías oportunistas y utilitarias
XI.Cantaremos a las grandes muchedumbres agitadas por el trabajo, el placer o la rebeldía, las resacas multicolores y polifonas de las revoluciones en las capitales modernas: la vibración nocturna de los arsenales y de los almacenes bajo sus violentas lunas eléctricas, las estaciones ahitas, pobladas de serpientes atezadas y humosas, las fábricas suspendidas de las nubes por el bramante de sus chimeneas; los puentes parecidos al salto de un gigante sobre la cuchillería diabólica y mortal de los ríos, los barcos aventureros olfateando siempre el horizonte, las locomotivas en su gran chiquero, que piafan sobre los railes, bridadas por largos tubos fatalizados, y el vuelo alto de los aeroplanos, en los que la hélice tiene chasquidos de banderolas y de salvas de aplausos, salvas calurosas de cien muchedumbres.

Lanzamos en Italia este manifiesto de heroica violencia y de incendiarios incentivos, porque queremos librarla de su gangrena de profesores, arqueólogos y cicerones.
Italia ha sido durante mucho tiempo el mercado de los chalanes. Queremos librarla de los innumerables museos que la cubren de innumerables cementerios.
¡Museos, cementerios! ¡Tan idénticos en su siniestro acodamiento de cuerpos que no se distinguen! Dormitorios públicos donde se duerme siempre junto a seres odiados o desconocidos. Ferocidad recíproca de pintores y escultores matándose a golpes de línea y de color en el mismo museo.
¡Que se les haga una visita cada año como quien va a visitar a sus muertos llegaremos a justificarlo!... ¡Que se depositen flores una vez por año a los pies de la Joconda también lo concebimos!... ¡Pero ir a pasear cotidianamente a los museos, nuestras tristezas, nuestras frágiles decepciones, nuestra cólera o nuestra inquietud, no lo admitimos!
¿Queréis emponzoñaros? ¿Queréis podriros? ¿Qué podéis encontrar en un anciano cuadro si no es la contorsión penosa del artista esforzándose por romper las barreras infranqueables de su deseo de expresar enteramente su sueño?
Admirar una vieja obra de arte es verter nuestra sensibilidad en una urna funeraria en lugar de emplearla más allá en un derrotero inaudito, en violentas empresas de creación y acción. ¿Queréis malvender asi vuestras mejores fuerzas en una admiración inútil del pasado de la que saldréis aciagamente consumidos, achicados y pateados?
En verdad que la frecuentación cotidiana de los museos, de las bibliotecas y de las academias (¡esos cementerios de esfuerzos perdidos, esos calvarios de sueños crucificados, esos registros de impetuosidades rotas...!) es para los artistas lo que la tutela prolongada de los parientes para los jóvenes de inteligencia, esfervecidos de talento y de voluntad.
Sin embargo, para los moribundos, para los inválidos y para los prisioneros, puede ser bálsamo de sus heridas el admirable pasado, ya que el porvenir les está prohibido. ¡Pero nosotros no, no le queremos, nosotros los jóvenes, los fuertes y los vivientes futuristas!
¡Con nosotros vienen los buenos incendiarios con los dedos carbonizados! ¡Heles aquí! ¡Heles aquí! ¡Prended fuego en las estanterías de las bibliotecas! ¡Desarraigad el curso de los canales para inundar los sótanos de los museos! ¡Oh! ¡Que naden a la deriva los cuadros gloriosos! ¡Sean nuestros los azadones y los martillos! ¡Minemos los cimientos de las ciudades venerables!...

Los más viejos entre nosotros no tienen todavía treinta años; por eso nos resta todavía toda una década para cumplir nuestro programa. ¡Cuando tengamos cuarenta años que otros más jóvenes y más videntes nos arrojen al desván como manuscritos inútiles!...Vendrán contra nosotros de muy lejos, de todas partes, saltando sobre la ligera cadencia de sus primeros poemas, agarrando el aire con sus dedos ganchudos, y respirando a las puertas de las Academias el buen olor de nuestros espíritus podridos, va destinados a las sórdidas catacumbas de las bibliotecas!...

Pero no, nosotros no iremos nunca allá. Los nuevos adelantos nos encontrarán al fin, una noche de invierno, en plena campiña, bajo un doliente tinglado combatido por la lluvia, acurrucados cerca de nuestros aeroplanos trepidantes, en acción de calentarnos las manos en la fogata miserable que nutrirán nuestros libros de hoy ardiendo alegremente bajo el vuelo luminoso de sus imágenes.
Se amotinarán alrededor de nosotros, desbordando despecho, exasperados por nuestro coraje infatigable, y se lanzarán a matarnos con tanto más denuedo y odio, cuanto mayores sean la admiración y el amor que nos tengan en sus entrañas.
Y la fuerte y sana injusticia estallará radiosamente en sus ojos. Y estará bien. Porque el arte no puede ser más que violencia, injusticia y crueldad.
Los más viejos de entre nosotros no tenemos aún treinta años, y por lo tanto hemos despilfarrado ya grandes tesoros de amor, de fuerza, de coraje y de dura voluntad, con precipitación, con delirio, sin cuenta, sin perder el aliento, a manos llenas.
¡Miradnos! ¡No estamos sofocados! ¡Nuestro corazón no siente la más ligera fatiga! ¡Está nutrido de fuego, de valor y de velocidad! ¿Esto os asombra? ¡Es que vosotros no os acordáis de haber vencido nunca!

En pie sobre la cima del mundo arrojamos nuestro reto a las estrellas!

¿Vuestras objeciones? ¡Basta! ¡Basta! ¡Las conocemos! ¡Son las consabidas! ¡Pero estamos bien cerciorados de lo que nuestra bella y falsa inteligencia nos afirma!
–Nosotros no somos–decís–más que el resumen y la prolongación de nuestros antepasados.
¡Puede ser! ¡Sea! ¿Y qué importa? ¡Es que nosotros no queremos escuchar! ¡Guardaros de repetir vuestras infames palabras! ¡Levantad, más bien, la cabeza!

¡En pie sobre la cima del mundo lanzamos una vez más el reto a las estrellas!

13:53


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