domingo

cotidiano 1.0

Es muy difícil comentar esto con vosotros ( Formas de nominativo de 2.ª persona plural en masculino y femenino ).

El tema nos toca a todos … a cuantos pasamos los días yendo y viniendo de la casa a la cama, de la cama a la escuela, de la escuela a la calle.

Todos lo hemos visto, pero nadie antes se ha atrevido a comentarlo, siquiera a hacer una mención sobre este asunto.

Pero los tiempos de ignorar el problema han pasado. Ahora debemos ponerle cara al dolor, darle voz a esta encrucijada que desafía nuestra moral hasta lo más profundo.

¡Amigos!, qué digo amigos, dejadme que por un día os llame hermanos. Todos sabemos el dolor que crece en nuestras almas;. El guante negro huérfano de mano que habita en el arcén del acceso al parking de alumnos de nuestra amantísima escuela. ¡Ya lo he dicho!¡Ahora nos atañe a todos!

Sí, sé que intentáis no mirar cuando pasáis frente a él. Sé que os duele como a mi, el destino que ha corrido un objeto tan útil y ponible.

Pero, la vida de un guante es dura, y cuando caes al suelo, ya no te levantas nunca más. Antes vivías en un hogar, con tu guante hermano espejo, dormías en el cajón o en el bolso, hacías juego con otras ropas, viajabas si había suerte, conocías otros tejidos.

Ahora yaces en el suelo. Nadie jamás volverá a verte igual. Tú sigues siendo el mismo pero ahora sucio y solo nadie te quiere.

Lo mejor que te puede pasar es que alguien te coja y te done. Sino, ya nunca serás de ninguna mano fría, ya nunca serás algodón de lavadora.

Huérfano siempre, culpa de un movimiento demasiado rápido, de un descuido, un gesto de algún despistado que no reparó en tu caída. No supo que ese pequeño gesto te cambio la vida. De algodón a basura.

Cuando paseis, allá donde murió, reparad en que pisais el escenario de un crímen. Una de tantas cotidianidades que van mermando el aire de nuestros espíritus cansados.

amor a quemarropa

si no la han visto....solo oigan la canción del primer video mientras consiguen una copia y luego, véanla!!!



si ya la vieron, pinchen en el video de abajo y recuerden ...



... ¿Por qué, si solo hay una vida, necesitamos tanto la cabeza y tan poco la viscera? ¿Siempre es mejor la decisión de "pasados unos días"? ¿actuas o piensas?...si la vida es un tiempo finito, no hay que preocuparse. Solo puedes casarte un número finito de veces, enamorarte tb ciertas veces, divorciarte, varios y no infinitos hijos, libros, pelis, lugares, finito tiempo finitas opciones y posibilidades. Quién garantiza qué?

Entonces, por qué no saltar?

jueves

por si alguien se pregunta....

... de donde vengo

GLORIA FUERTES

Canción de la pandilla de la Ardilla




Ocho amigos


tiene la Ardilla


ocho animales


detrás de la villa.


Sólo el Jaguar


les da la lata


sólo el Jaguar


mete la pata.


Nueve animales


en la Pandilla,


nueve colchones


en larga silla.


Sólo el jaguar


les da la lata


sólo el Jaguar


mete la pata.


ROBERTITO EL PANDA, que es un animal muy mono aunque no tiene cara de mono y sí un hermoso tipo oso, ideó que cada miembro de la Pandilla hiciera algo por el grupo.

ROBERTITO EL PANDA dijo a la ARDILLA: Tú, conmigo, a coger nueces, ya que trepar y saltar es lo nuestro.

A LEON LEONCIO le encargó tocar la guitarra y el león contestó lo de siempre: Tengo melena, pero no soy hippy. Pero se puso a tocar Ia guitarra para animar el ambiente.

A PITOCAMA, que siempre estaba durmiendo, le mandó salir del huevo e ir al lago a despabilarse. Pitocama refunfuñó, pero se puso a pescar peces como un descosido para variar el menú-comida de Ia Pandilla.

A DON PINGÜINO EL ELEGANTE -profesor de patinaje, de etiqueta lleva el traje- le mandó que se cambiase la «etiqueta» por un mono de atleta. Le nombró profesor de deportes de la Pandilla (fútbol, parchís, ping-pong y sobre todo esquí y patinaje), ya que de todos sólo el Pingüino sabía patinar, y cuando venían las nieves, la mitad de la Pandilla se pasaba el invierno escayolada.

LA TORTUGA CARAORUGA, tardía pero segura, aceptó de buen talante ser cocinera ambulante, por aquello de que la comida hay que hacerla despacio.

AL ELEFANTE CANTANTE, le nombraron camión, y tenía que hacer los transportes.




La JIRAFA CAMPANERA


tocaba la campana a su manera,


tocaba la campana


cuando le daba la gana.


Pero a partir de ahora,


tenía que tocarla a su hora


(a las horas de despertar,


trabajar, comer, cantar y roncar).




Y MUCHOMOCHI EL MOCHUELO,


su trabajo era observar


que todo fuera bien hecho.


Cada uno en su trabajo,


los nueve de la Pandilla de la Ardilla,


vivían muy contentos,


y por la noche se contaban cuentos.


Hasta que un mal día


se presentaron todos a cenar,


menos la Ardilla pilla.


La Jirafa campanera,


a lo loco, a su manera,


seguía tocando la campana


como si hubiera fuego.

cuando...

Cuando la cabeza se te llena de puertas, y todas son entradas.

Me recordó a Brodsky y utkin
. . .

. . . se lleno la vista de lluvia, parón de frio invierno

martes

jueves



Se traiciona a la desesperación

si se pide auxilio:

porque el que pide espera.


Se reniega de la soledad, manifestándola.

Porque lo que es expresado se comparte.


Se contradice el silencio, si se explica.

Y aún si no se explica.

Porque el silencio, si no se le atiende, habla.



Ana Rosetti

miércoles

echen una ojeada y disfruten



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Madrid se traga el carril-bici

El Ayuntamiento 'olvida' la vía en el eje Prado-Recoletos y en las zonas peatonales - Un 'comando' ciclista exige al alcalde avanzar en la movilidad sostenible

DANIEL VERDÚ / PILAR ÁLVAREZ - Madrid - 07/02/2010 EL PAÍS

Madrid vive una transformación urbana sin precedentes. No hay duda. Pero con un obstinado olvido. El Ayuntamiento ha dejado de lado el carril-bici, tan cacareado como poco desarrollado hasta la fecha. El último ejemplo está en la remodelación parcial del eje Prado-Recoletos.

Madrid vive una transformación urbana sin precedentes. No hay duda. Pero con un obstinado olvido. El Ayuntamiento ha dejado de lado el carril-bici, tan cacareado como poco desarrollado hasta la fecha. El último ejemplo está en la remodelación parcial del eje Prado-Recoletos. El Consistorio acaba de gastarse unos 15 millones de euros en reformar el tramo que va de Colón a Cibeles, la glorieta de Atocha y la plaza de las Cortes. Pero en ninguno de ellos hay un carril-bici, aunque era un compromiso incluido en el proyecto y estaba en el Plan Director Ciclista.

Pero no hay ni rastro de una vía especial para bicicletas. Y nadie sabe nada. La Concejalía de Urbanismo, encargada del desarrollo del proyecto, asegura que Movilidad lo paralizó porque estaba estudiando ubicaciones en el Plan Director Ciclista que podían solaparse con dicha ruta. Por su parte, la concejalía de la que depende dicho plan asegura que no sabe de qué está hablando Urbanismo e insiste en que son "ellos quienes diseñan y deciden lo que se incorpora o no al proyecto".

Un centenar de ciudadanos, entre los que hay actores, músicos, abogados o arquitectos, ha escrito una carta al Ayuntamiento para protestar por la situación. Forman parte del grupo que realiza el 0,4% de desplazamientos diarios en bici, según los borrosos datos municipales, que carece de un recuento oficial de ciclistas. Están lejos del 36% de Copenhague o el 10% de Berlín. Algunos participan en las marchas de Bici Crítica que cada último jueves de mes revolucionan el centro con miles de bicicletas invadiendo juntas la calzada. Todos esperan los 575 kilómetros de carriles prometidos por el Ayuntamiento para 2016. Pero no llegan.

La respuesta que han recibido por el descuido de Recoletos es más precisa que la de este periódico, pero igualmente inquietante. El Ayuntamiento prefiere esperar a que esté toda la reforma del eje Prado-Recoletos terminada (la Comunidad todavía tiene que autorizarla, y puede ir para largo). Pero reservar un espacio y señalizar un carril-bici habría sido menos costoso (en tiempo y dinero) en pleno proceso de obras que cuando haya que volver a levantar el suelo.

Además, la idea, dicen, es que el tramo de carril-bici de Cibeles a Colón sea una vía mixta. Es decir, que se utilice una de las vías de servicio del paseo para que la compartan automóviles y bicis.

Las últimas reformas que han convertido importantes calles en zonas peatonales tampoco incluyen en la práctica carril-bici. Por ejemplo, el nuevo eje para viandantes que va desde la plaza de Canalejas hasta Ópera (pasando por Sol y Arenal) carece de dicha vía especial. Y eso a pesar de que estaba proyectada en el Plan Director Ciclista.

Para eso, el Ayuntamiento tiene otra respuesta que lanza con una nueva concejalía que se suma a este embrollo. "Son zonas eminentemente peatonales, por eso no se ha hecho el carril. Además, todo el mallado del plan va desde fuera de la ciudad hacia el centro. Entonces se van haciendo los ramales y todavía está en progresión hasta el interior", explica una portavoz de Obras y Espacios Públicos, la tercera concejalía en discordia.

"Hay una actitud un poco esquizofrénica. La gente responsable de las obras ignora totalmente el plan, y por otro lado sacan el proyecto de Mybici o proyectan carriles en los nuevos ejes que luego no están", reflexiona la cantante Christina Rosenvinge, firmante de la carta. Ella defiende la bicicleta como medio alternativo, como el ingeniero Juan Rey o el mensajero Iván Lapausa, que lleva media vida subido a una bici. Todos, incluidos la arquitecta Belén Moneo, entonan una suerte de "Yes we can" de la bici. Pero los que mandan, creen, tienen que quererlo.

domingo

la necesidad de manto variado

manta

(De manto).

1. f. Prenda de lana o algodón, tupida y ordinariamente peluda, de forma rectangular, que sirve para abrigarse en la cama.
2. f. Pieza, por lo común de lana, que sirve para abrigarse ocasionalmente las personas, especialmente a la intemperie o en los viajes.
3. f. Ropa suelta que usa la gente del pueblo para abrigarse, y en algunas provincias es considerada como parte del traje y se lleva en todo tiempo.
4. f. Cubierta que sirve de abrigo a las caballerías.
5. f. Costal de pita que se usa en las minas de América para sacar y transportar los minerales.
6. f. Especie de juego de naipes, entre cinco, en que se dan ocho cartas a cada uno, y se descubre la última para que sea triunfo. Quien hace más bazas lleva la apuesta, y quien no hace ninguna la repone.
7. f. Tunda, paliza.
8. f. Cineg. Cada una de las doce plumas que tiene el ave de rapiña a continuación de las aguaderas.
9. f. Mil. Tablón chapeado que servía de resguardo contra los tiros del enemigo.
10. f. C. Rica, El Salv. y Méx. Tela ordinaria de algodón.
~ de algodón.
1. f. Porción de algodón en rama con un ligero baño de goma para que no se deshaga o desparrame.
~ de pared.
1. f. ant. tapiz.
~ real.
1. f. Mil. manta (‖ tablón contra los tiros del enemigo).
dar una ~.
1. loc. verb. coloq. mantear.
echar ~s.
1. loc. verb. ant. Echar pestes.
~ mojada.
1. loc. adj. Ec. pusilánime.
liarse alguien la ~ a la cabeza.
1. loc. verb. Tomar una decisión precipitada o actuar de modo irreflexivo.
poner a ~.
1. loc. verb. Agr. poner a almanta.
ser alguien una ~, o un ~.
1. locs. verbs. coloqs. Ser holgazán, no tener habilidad para algo.
tirar de la ~.
1. loc. verb. coloq. Descubrir lo que había interés en mantener secreto.
tomar la ~.
1. loc. verb. coloq. Tomar las unciones.

haiti-el roto

jueves

lunes

Emito mis alaridos por los techos de este mundo

“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”
No ofrezco resistencia al pensamiento discordante,
me dejó fluir y se me agarrota la lengua
si encuentro cobijo.
Me enajena la belleza del mundo ausente de ti
y pienso en el contigo y en el nosotros.
en el paso vacio y en el esfuerzo que pasa y se posa,
y pesa.
En el muro de palabras, pienso especial en inglés
huelo las maravillas de un mundo al porvenir, al más alla, al después, al nunca
y me borro del luego.

“Emito mis alaridos por los techos de este mundo” dijo el poeta
y agradezco a los vecinos su paciencia.

Pensamiento rumiante

Darle vueltas sin parar a aquello que nos preocupa no sólo no sirve de nada, sino que es dañino y causa fatiga emocional. Para salir del bucle existen técnicas que funcionan siempre que seamos persistentes

KARELIA VÁZQUEZ 08/01/2010 EL PAÍS

Haga usted lo que haga y esté donde esté, siempre acaba pensando lo mismo. Ha dedicado al asunto, llamémosle X, el tiempo y la energía equivalentes a una tesis doctoral. Sólo que no ha logrado título alguno; tampoco ha conseguido avanzar ni emprender nada nuevo. Está atrapado. Los psicólogos se refieren a este estado con el término de pensamiento rumiante. Es tan gráfico que no requiere más explicaciones.

Cuando se está en modo rumiante, se lleva esa bola X -que cada vez se hace más grande- de un lado a otro, se amasa, se nutre con nuevas ideas, se pasa a otro lado de la cabeza, se rumia un poco más, y cuando se cree que al fin va a ser expulsada, nos la tragamos otra vez. Lo peor es que mientras se rumian asuntos del pasado o elucubraciones de futuro, el presente -lo único real- pasa veloz delante de nuestras narices.

El psicólogo Xavier Guix asegura en su libro Pensar no es gratis (Granica, 2009) que cavilar demasiado no resulta ni siquiera barato. Nos hace gastar tiempo y energía: una inversión que puede ser inteligente o desastrosa. ¿Qué se hace cuando una inversión es equivocada? Se liquida y se busca un plan B. ¿Por qué una solución que vemos tan clara en asuntos económicos se nos escapa en otros aspectos? ¿Por qué nos cuesta tanto pasar página y parar de dar vueltas? "Rumiamos para entender nuestras emociones y nuestra relación con los demás", explica Guix. "Somos seres narrativos y necesitamos contarnos las cosas para que tengan sentido", agrega.

Pero ¿cuál es el coste de rumiar?: en primer lugar, se gasta glucosa, el combustible del cerebro. Cuando alguien dice que está agotado de pensar, es literal. Además, estos pensamientos generan y despiertan distintos estados de ánimo. "Al pensar influimos en nuestra química cerebral, y los pensamientos no son neutros, porque están construidos con imágenes, sensaciones y voces que actúan como estímulos para nuestros estados internos. Es así como podemos alegrarnos o destrozarnos el día, a golpe de pensamientos", asegura Xavier.

Las mujeres rumian más, lo que las hace, en opinión del psiquiatra Jesús de la Gándara, más vulnerables a las crisis. También son más flexibles y rápidas buscando la salida de emergencia y la solución, apunta el experto. "El fenómeno tan femenino de darle mil vueltas a todo aumenta la permanencia de los problemas en la conciencia y causa fatiga emocional. Nos perturba más la opinión que tenemos sobre lo que nos pasa que el hecho en sí mismo", dice Gándara. Otros psicólogos señalan que el hábito de las amigas de reunirse y tener largas controversias y debates acerca de lo que les pasa es un refuerzo emocional de gran valor, pero echa más leña al fuego y no ayuda a olvidar. Cuanto más se nutre la obsesión, más fuerte se hace y más espacio ocupa en la mente.

"Lo curioso del pensamiento circular es que lo que hacemos para resolver el problema se acaba convirtiendo en el auténtico problema. Por ejemplo, si cada vez que estoy 'pillado' busco refugio en los amigos, les lleno la cabeza con mis angustias y agoto sus energías, lo más normal es que me quede sin ellos. Lo que antes era una solución se ha convertido en un problema", aclara Guix. El objetivo es entonces parar de dar vueltas. ¿No se supone que el ser humano es una máquina de olvidar? Sin embargo, cuando se está en medio del mare mágnum no resulta fácil. "Una de las funciones de la mente, en concreto de la memoria, es ayudarnos a sobrevivir, a no repetir situaciones que en el pasado nos han hecho sufrir o nos han traumatizado", apunta Xavier Guix.

Pero como el hommo sapiens es también un animal contradictorio, usa el mismo mecanismo contra sí mismo y se queda demasiadas veces atrapado en lo que pasó o perplejo ante lo que pueda venir. Parar puede servir, entre otras cosas, para preguntarse: "¿Para qué estoy utilizando mi pasado?". "El pasado puede servir para justificarse, para crear una identidad o para ahondar en la adicción a determinados estados de ánimo a los que nos hemos acostumbrado", explica el psicólogo.

Salir del pensamiento rumiante requiere un esfuerzo. No va a ocurrir por casualidad. Si la persona se deja llevar, volverán los mismos pensamientos de siempre. La clave está, según Xavier Guix, en poner una distancia cada vez mayor entre el pensamiento y el pensador. "Si vivo identificado con lo que pienso y siento, no hay nada que hacer. A medida que somos capaces de observar el proceso de ida y venida de nuestros pensamientos nos damos cuenta de su fugacidad. Al poderlos observar, tenemos más capacidad para intervenir en ellos y decidir dónde ponemos la atención".

Las llamadas técnicas de parada de pensamiento no sólo existen, sino que, además, funcionan. Con dos condiciones: persistencia y disciplina. Se trata de una herramienta para interrumpir el diálogo negativo que las personas mantienen consigo mismas y que genera emociones desagradables. El primer paso es identificar el malestar, saber cuáles son los pensamientos o la secuencia de pensamientos "malditos". Algunos expertos recomiendan incluso que se verbalicen en voz alta. Se trata de identificar exactamente lo que hace daño y, entonces, buscar otra actividad para interrumpir esta cadena de pensamientos. Otros psicólogos recomiendan que se escoja "un estímulo de corte", es decir, un estímulo intenso que se pueda producir a voluntad y permita dejar de pensar (un ruido fuerte, una palmada, un "¡basta!"). La psiquiatra clínica Elena Borges invita a cambiarse físicamente de lugar, a irse a otra habitación, por ejemplo, o a iniciar una conversación con otra persona. "Hay que entrenar la atención y ser capaces de dirigirla hacia donde queremos, y no a la inversa", recomienda Guix.

Viajar con el piloto automático puede ser muy cómodo, pero deja a la persona en manos de sus hábitos mentales, y ya se sabe dónde puede llevarles esto. Estar haciendo mil cosas a la vez -la famosa multitarea- sin concentrarse demasiado en ninguna tampoco ayuda. La mente seguirá su chachareo habitual mientras no esté ocupada del todo.

Justamente en ocupar la cabeza a conciencia descansan las técnicas de la psicología moderna. Una de ellas es el mindfulness ("atención y conciencia plena del momento presente"): una teoría muy de moda repescada, cómo no, del budismo zen. Consiste, según explica Xavier Guix, en "estar en el presente y atento a la experiencia, pero sin precipitarnos en poner etiquetas". Es decir, concentrarse en los hechos, aceptarlos y no liarse a juzgar o a hacer interpretaciones.
Guía para controlar el runrún

Según el método de Xavier Guix:

1. Hacer dos o tres respiraciones profundas.

2. Puede cerrar los ojos, pero no es estrictamente necesario.

3. Concentre su atención en la respiración. Aparecerán pensamientos y emociones. Déjelos pasar. Imagine que coge ese pensamiento y lo traslada fuera de su cuerpo. Hay quien prefiere contar del cien al cero para alejar los pensamientos invasivos.

4. Cuando se sienta centrado, dirija la atención a las imágenes externas e internas que ve. Contémplelas sin más.

5. Luego haga lo mismo con los sonidos.

6. Después repita el esquema con las sensaciones corporales.

7. Finalmente, centre la atención sólo en su cuerpo y su respiración.

8. Procure estar en silencio el máximo de tiempo posible.

domingo

correo de una leona

Buenas, esto me lo he encontrado en el buzón de casa, traído de tierras no muy lejanas, donde ahora se aloja el frío mas polar de todos; aguanta valiente!!! la bufanda hasta arriba!!!Como ella muy bien me dijo, esto viene a ser la visión ajena de un problema común, uno de esos que sale en los debates de sala de estar, tantas de tantas reflexiones con la luz del flexo como testigo. Tantas y tantas reflexiones que nunca nos llevan a nada pero que hay que sacar a pasear de vez en cuando.

Esto va, como todo, sobre las dificultades y mieles de la vida ... sobre el dificil y fugaz equilibrio. VA POR USTED! Ojalá este nuevo año nos traiga menos desequilibrios y nuestra tan deseada anormalidad controlada.

LA OPINIÓN DEL LECTOR. diario de león

Vida normal 08/01/2010

Tribuna | María Dolores Rojo López

La conclusión de estas fiestas navideñas termina alegrándonos a todos. Entramos en ellas con actitudes muy diversas. La mayoría de nosotros tal vez sintamos que son una oportunidad desastrosa para hacer presentes los vacíos, las ausencias, las diferencias y hasta el arrebato de sucumbir a las tentaciones que uno tanto evita durante el año. Muchos, las iniciamos con deseos previos de que terminen pronto y podamos restablecer nuestro ritmo normal de vida para recuperar esa monotonía que nos instala, de nuevo, en la seguridad y comodidad que conceden las rutinas. Después de desearnos felicidad hasta la saciedad, en todas las formas posibles, comenzamos el mes de enero olvidando estas fórmulas de obligada cortesía que se instalan al final de año y retomando el día a día con la misma actitud que teníamos antes de entrar en las fiestas navideñas. Volver a la oficina, al banco, a las clases o a cualquiera de las actividades que ejercitemos se convierte en un escape agradecido ante tantos brillos y burbujas, ante desilusiones repetidas con la suerte de los números y sobre todo, ante nuestros propios deseos de restablecer el orden en la mesa y en el merecido descanso nocturno.

Las soledades vuelven a tomar posesión en la vida de muchas personas. Las multitudinarias reuniones familiares dan paso a vacíos conocidos y la sensación de orfandad vuelve con fuerza tras las despedidas y el silencio de las risas infantiles que han iluminado mejor que nada, este tiempo diferente. Estamos acostumbrados a nuestros rincones, nuestras rutinas hechas hábito, a la frenética actividad salpicada, unas veces, de intervalos anárquicos de descanso, a las claridades y oscuridades de nuestro día y a un sin fin de aspectos enteramente creados por y para nosotros a los que no estamos dispuestos a renunciar. De la soledad impuesta, se pasa muchas veces a la soledad elegida o a esa especie de soledad en compañía en la que nos posicionamos para sobrevivir a cada circunstancia adversa. Tendemos a aislarnos cuando no nos sentimos compre ndidos, cua ndo nuest ra opinión deja de ser importante para el otro, cuando la toma de decisiones comienza a ser unilateral o simplemente cuando no encontramos reciprocidad en aquello que nos emociona y, sin embargo, deja insensible al resto de los que están compartiendo nuestra intimidad.

Posiblemente, lo mejor que tiene el comienzo de un nuevo año es la reflexión a la que estamos tentados al final del que termina. Valorar lo positivo y perdonarnos los errores se convierte en un ejercicio de reconstrucción de la autoestima capaz de recomponer el ánimo ante nuevos comienzos. Los propósitos de vencer a los hábitos que nos tiranizan, la voluntad de mejorar nuestra formación o la decisión de emprender nuevos derroteros se erigen una vez más, en la mejor bandera para asomarnos al primer día del año. Y tras él, nuevamente nosotros con todos los fantasmas que tanto cuesta vencer.

La dificultad de vivir en una sociedad tan compleja en cuanto a las relaciones humanas y tan materialista y cuantitativa, en relación a las posibilidades monetarias, agravan por momentos la armonía privada a la que todos queremos llegar con nuestros propósitos navideños. El sufrimiento moral y social, más patente hoy que nunca entre los ciudadanos normales, ya no es privativo de quienes padecen alteraciones emocionales serias o enfermedades psiquiátricas específicas. Todos sufrimos de una forma u otra o tenemos la sensación de que así lo hacemos. De ahí, el empeño por elaborar un list ado de propósitos para que al menos, en lo que dependa de nosotros, podamos ser felices. La única realidad tangible y eficaz es que el cambio de las situaciones y personas nunca se va a operar a nuestro gusto o necesidad y que lo único posible es, ciertamente, que si queremos que la realidad que nos circunda se modifique, debemos comenzar a operar las transformaciones en nosotros mismos. Otra forma de juzgar lo que nos sucede, nuevas valoraciones acerca de cómo sentimos y reaccionamos sobre lo que acontece, diferentes posicionamientos ante lo que nos disgusta o molesta y una variación cualitativa que relativice nuestros males va a permitir que verdaderamente nos instalemos en el año que comienza con la seguridad de no seguir siempre las mismas rutas si queremos llegar a lugares distintos.

Vivir el momento presente, el aquí y el ahora, no garantiza la felicidad pero al menos evita la dispersión de la mente y su empecinamiento en volver a recrear lo que ya no se puede cambiar. Tal vez, nuestra vida sea la sucesión de un gran cúmulo de aprendizajes realizados a partir de lo que aquello que más nos ha dolido; posiblemente, las experiencias fracasadas hayan servido tantas y tantas veces de referencia a la hora de mejorar, que se han convertido en el resorte de nuestro crecimiento interior dándonos la medida de nuestra valía. Este conocimiento de uno mismo es necesario si queremos iniciar un tiempo nuevo con nuevos proyectos o incluso, lo es también si ni siquiera estamos seguros de querer cambiar pero apostamos por sentirnos a gusto con nosotros mismos a pesar de las personas y circunstancias que nos rodeen.

Estamos demasiado acostumbrados a abusar de la palabra. Derrochamos oratoria y ahorramos silencios. Nos convertimos, con demasiada frecuencia, en protagonistas atolondrados de nuestra propia historia e incluso queremos serlo de las ajenas en vez de comportarnos como sabios observadores capaces de discernir el exceso del defecto. Renunciar a la gran necesidad de la aprobación externa equivale a valorar nuestros propios juicios sobre los demás y ante todo, a conquistar la merecida libertad que como seres humanos debemos gozar. La peor lucha es la que uno establece consigo mismo porque la víctima o el verdugo, en cualquier caso, siempre somos nosotros. Los viejos sufrimientos nos llevan a revivir sucesivamente antiguos padecimientos que debemos superar. Hemos de rescatar del pasado, solamente, el aprendizaje de no volver a repetir los errores y confiar en nuestro sabio interior para utilizarlo en nuestro provecho viviendo el presente como un inmenso caudal de oportunidades de mejora y felicidad.

La propuesta principal de cambio, para este año que comienza, sería superar los miedos que se anclan en la memoria para sustituirlos por la seguridad de vivir en equilibrio inteligente con nuestro entorno y con nosotros mismos.

lunes

¡Qué le vamos a hacer!

Y ahora,
con el alma vacía como tantas
veces,
contemplo el lento paso de los días
que me empujan no sé hacia qué destino
oscuro, presentido
ya sin curiosidad. Es aburrido
saber y no saber, equivocarse
y acertar. También estar seguro
es tan insoportable en muchos casos
como dudar, como ceder, como desmoronarse.

Seguro, a salvo, ahora
que ya pasó el dolor,
observo la zozobra lo mismo que una estela
fundida a mis espaldas
con el espeso limo
de los sucesos cotidianos, dados
-antes de ser recuerdos-al olvido.
La indiferencia ante la propia suerte

no es mejor compañera que la angustia,
ni mi sonrisa
(cuando el azar nos pone,
viejo amor,
frente a frente)
representa otra cosa que la ausencia
de algún gesto más justo
para significar la seca, dolorosa,
irreparable pérdida del llanto.


Ángel Gonzalez

viernes

hoy

lunes

paisaje y territorio





Bueno, tras finiquitar el cuatrimestre de la muerte y aún con cierta cita pendiente de reclamación y cantamiento de cuarentas, he decidido homenajearnos, homenajearme; a mi grupo de Paisaje y Territorio. Que hemos trabajado pucho pucho y nos ha ido muy bien, y por que nos ha quedado bonito, que narices!!!
Ahí os dejo la parte divertida de la entrega final. Luego venían los estudios, las tablas, las fichas....
(más aburrido, también parte del escurridizo mundo de la gestión del paisaje natural)

sábado

esperaremos a que pasen estas fechas

Se me ocurren de vez en cuando cosas chungas y deprimentes que colgar de alguna de estas ventanas, pero no estamos en fechas. De vez en cuando hay que descansar un poco, engordar, aburrirse, dejar pasar las horas, ver la tele, trasnochar y pararse a pensar, al fin y al cabo, hacia donde va todo.( Tienen unos días hasta que vuelva a girar el mundo y se apaguen las lucecitas de colores)

Canción pompera pero efectiva, de karaoke, vamos.



felices fiestas a todos! hagan lo que siempre quisieran hacer aunque solo sea pensando en su reno interior.
BE RUDOLF MY FRIEND!

martes

miércoles

08.12.09

Que bueno si de vez en cuando hiciera la noche primavera . . .





y luego de vuelta la noche

martes

Si el mundo fuera un pueblo de 1000 habitantes . . .

Si el mundo fuera un pueblo de 1000 habitantes, 584 serían asiáticos; 123 serían africanos; 95 serían europeos; 84 latinoamericanos;55 rusos; 52 norteamericanos y 6 australianos y neozelandeses. 510 serían mujeres y 490 hombres. 180 serían blancos y 820 de otras razas.

La gente de este peculiar pueblo tendría un considerable problema de comunicación: 165 personas hablarían mandarín; 86 hablarían en inglés; 83 en hindú/urdu; 64 español; 58 ruso y 37 árabe. Y estás serían solo lenguas maternas de solo la mitad de la población del pueblo ya que la otra mitad hablaría (en orden descendiente de personas) bengalí, portugués, indonesio, japonés, alemán, francés y otras 200 lenguas.

En el pueblo vivirían 300 cristianos (183 católicos, 84 protestantes y 33 ortodoxos); 175 musulmanes; 128 hindúes; 55 budistas; 47 animistas y 210 profesarían las otras religiones que existen en el mundo (incluyendo el ateísmo). Un tercio de la población (330) seria niños o niñas. La mitad de ellos y ellas estarían inmunizados en contra de infecciones evitables como sarampión o polio. Sólo 60 personas serian mayores de 65 años.


La mitad de las mujeres casadas tendrían acceso al uso de anticonceptivos modernos. Cada año nacerían 28 personas y 10 morirían, 3 de ellos por falta de comida, 1 por cáncer. 2 de las muertes serían bebés menores de 1 año. Una persona en el pueblo estaría infectada con el VIH virus; siendo más probable que esta persona no desarrollara la enfermedad del SIDA.Con 28 nacimientos y 10 muertes, la población en el pueblo el año que viene sería 1018.


En este pueblo de 1000 habitantes, 200 personas recibirían las tres cuartas partes de los ingresos; otras 200 personas recibirían sólo el 2% de los ingresos. 70 personas serían dueños de un coche (algunos de ellos, tendrían incluso más de un coche). Cerca de 1/3 no tendría acceso a agua potable. 670 personas no sabrían leer o escribir.


El pueblo dispondría de 2,4 hectáreas de terreno por persona, 2.430 hectáreas en total, de las cuales 283 hectáreas serían campos de cultivo; 566 hectáreas serían pastos; 767 hectáreas serían bosque y 800 hectáreas serían desierto, tundra, asfalto y terrenos baldíos. El bosque estaría en una situación de disminución; los terrenos baldíos estarían creciendo y las otras categorías permanecerían más o menos estables. El pueblo asignaría 83% de sus fertilizantes al 40% de los campos de cultivo, los cuales pertenecerían a los habitantes más ricos y alimentarían tan solo a 270 personas. El exceso de fertilizante estaría causando la contaminación de lagos y pozos subterráneos. El restante 60% de los campos de cultivo, que usaría el 17% de los fertilizantes disponibles, produciría el 28% de la comida que alimentaría al 73% restante de la población. El rendimiento medio de los cultivos de este terreno seria 1/3 del rendimiento obtenido en los terrenos que se destinan a alimentar a los habitantes más ricos. En este pueblo de 1000 personas, habría 5 soldados, 7 profesores y un médico. El gasto total del pueblo seria 3 billones de dólares americanos, $181.000 se destinaria a armas y guerra; $159.000 para educación y $132.000 para sanidad.


El pueblo dispondría de suficientes armas nucleares para hacerse volar a sí mismo por los aires varias veces. Estas armas nucleares estarían bajo el control de solo 100 personas. Las otras 900 personas estarían mirándoles con gran ansiedad, preguntándose si estas 100 personas se llevarán bien y, de llevarse bien entre ellos, si estas peligrosas armas podrían en algún momento estallar por no estar debidamente cuidadas o por algún tipo de error, y si decidieran en algún momento desmantelar estas armas, donde los habitantes del pueblo decidirían poner los materiales peligrosos y radioactivos de los que estas armas están hechas…

Las investigaciones realizadas para desarrollar este estudio fueron hechas por Donella H. Meadows una investigadora de la Universidad de Harvard que trabaja actualmente para el Sustainability Institute en los Estados Unidos en temas de medio ambiente y desarrollo.

domingo

EL PRINCIPIO DE HEISENBERG

Nunca podré saber dónde se encuentra
cada átomo de mi cuerpo
y qué está haciendo,
pero ninguna incertidumbre
como la duda de una sombra en el corazón.

el gran tute

el gran tute
y la vida al desnudo