Aquí una entrevista:
lunes
Aperitivos: José Hierro
Oí a Carlos del Amor el otro día decir que tenía el mejor primer plano que había visto nunca. Yo le leo como quien come verdura varias veces por semana; por salud, apostando por irlo entendiendo a base de volver sobre él.
Aquí una entrevista:
Aquí una entrevista:
domingo
Plegaria
Antes de anunciar los ganadores, quiero pasar hoy un día de verano, con el sol apuntándome a la cara, tantas promesas que nunca cumpliré. Brindo por ellas y por el lugar a donde me envíen todas sus renuncias.
jueves
Der Bauer
[Don`t think twice, it's all right] Bob Dylan
Ahora que todo consiste
en una sucesión de imágenes
con filtros de mejora,
agradezco tenerte cerca
deambulando en calzoncillos,
con esa cabeza tuya llena
de datos contrastados,
del brazo de la ciencia.
Disfruto haciéndome la dormida
fingiendo que no escuché
tus pedos en el baño.
Amanecer copo a copo
contigo, en este sitio,
sin ambrosías
ni sinusitis y saborear esta amistad
cruda que me regalas,
dejando mi abrigo melodramático
en tu perchero recibidor,
colocando alfabética y deshinibidamente
los troncos de tu chimenea,
esta buhardilla; caminando juntos
en el filo de la navaja de Ockham.
Ahora que todo consiste
en una sucesión de imágenes
con filtros de mejora,
agradezco tenerte cerca
deambulando en calzoncillos,
con esa cabeza tuya llena
de datos contrastados,
del brazo de la ciencia.
Disfruto haciéndome la dormida
fingiendo que no escuché
tus pedos en el baño.
Amanecer copo a copo
contigo, en este sitio,
sin ambrosías
ni sinusitis y saborear esta amistad
cruda que me regalas,
dejando mi abrigo melodramático
en tu perchero recibidor,
colocando alfabética y deshinibidamente
los troncos de tu chimenea,
esta buhardilla; caminando juntos
en el filo de la navaja de Ockham.
Yo sóla
El lunes. Despierto y me reconozco así; vaqueros y camisa, el botón abrochado, la mochila, el pelo que no estorbe. Siento que puedo protegerles a todos, mis brazos son valientes y te tocan, mi voz es ancha. Es martes y no podría salir sin los ojos pintados. Hoy nos acariciamos las manos que se cruzan entre pasillos. Hoy enseño las piernas y me excita jugar a retirarte la mirada; hoy busco alguien que me arrope, hoy temo, hoy vacilo. Añoro un todo va a ir bien, hiciste un buen trabajo. Al volver hacia casa una chica me descubre y el andén se llena de las cosas que nos diríamos. Me observa las manos insistentemente y yo siento que con ellas y no con los ojos recorro su cuello y sus hombros. Ya en casa abro una cerveza y me pongo una camisola grande sobre la piel tibia. Hoy no quiero dormir desnuda ni quiero dormir sola y me abrazo a la almohada de invitados. Llega el viernes mientras me lavo la cara; jabón, tónico, hidratante, mis lustrosos poros en mi ahora atractivo rostro. Voy al armario y selecciono cuidadosamente una falda larga, una blusa suave y ceñida, unas sandalias. Camino confiada y mis caderas bailan mientras me acerco al trabajo. Varios hombres se giran y lo asumo de buen grado. Anoche me esforcé en la cocina y espero ansiosa ese pollo con verduras, esa agua fresca, esa manzana. ¡Qué bien que sea fin de semana! Tengo mucho que avanzar y el sábado comienza en una camiseta cualquiera y los primeros pantalones sobre la silla. Me gusta que el pelo suelto roce el nacimiento de mi hombro, no me quito las gafas de sol, apartarme un mechón al agacharme y sentir mi pecho contra el algodón, notarlo asilvestrado, sin peinar, lleno de nudos.
Abro la nevera y pillo cualquier cosa, pongo una peli que haga ruido mientras completo el crucigrama y sopeso el sudoku. Al atardecer plancho y escucho jazz en la radio, aprendo y fantaseo. Dejo abierta la puerta del baño, paseo desnuda y recuerdo regar las plantas. Observo al acercarme a la ventana un chico en la calle; ¡esta noche he quedado! Me voy a la ducha y salgo con un vestido de pies a cabeza, cuello alto, el pelo recogido, un color oscuro, sin maquillaje, mi mirada esquiva al resto, no participo, sólo ocupo una posición en la terraza. Creo que estaba queriendo decirme que si me quedaba con él un rato más, no lo entendí, igual no quise. Ojala no estuviera sola, me cuesta dormirme, acabo agotándome. Y al fin el domingo, sin planes, sin deudas ni excesos. Me pongo cualquier cosa sin excusa y compro pan y periódico. Llevo las llaves y el suelo; dando pasos largos observo a todos y nadie me observa. Canturreo, me deshago la coleta y vuelvo a hacérmela, me rasco la espalda, miro todo, me detengo y retomo el rumbo, me acaricio la cadera.
Al llegar al portal me cruzo con la vecina: - Buenos días Paula, no te había reconocido -
martes
Lam
Siempre me pasa contigo.
Creo que si en algún momento
nos parásemos a aclararlo todo
acabaríamos juntas.
Porque veo tanto
que resultaría tremendamente agradable.
Por si no te lo llegase a decir nunca,...
(tiendo a pensar que las confesiones son como las moralejas,
llegan jodidamente tarde)
Hubo unos meses en que nos soñaba,
noches y amaneceres que lo aplazaban todo,
aplacaban ese ansia
que desmerece el paseo
que es la vida.
Me resulta excitante.
Me sorprende quererte en tus formas conocidas
y quedarme con ganas de más,
cuando abordas un tema y te disparas,
te disparatas, esa defensa canina que haces.
Merece mi respeto.
¿En serio piensas que soy tan mansa?
¿Realmente que ves?
Lástima de haberme conocido robusta,
de esas ocasiones donde no probé mis fuerzas
y ahora no tengo fuerzas contigo.
Como las moralejas,
siempre le asalta a una la clarividencia
cuando ya ha cruzado el puente,
se ha ahogado
arrastra una herida perenne.
Leía que el cerebro fija los comportamientos,
al pasar por el mismo sitio elige,
elige lo mismo una y otra vez.
Esa inercia difícil
pocas personas la vencen.
Yo trato con montañas
mi paisaje es ese y no otro.
Tú haces lo mismo.
Venzo llamar, mirarte,
venzo quedarnos.
No lo conté,
no quería contarlo
y no pude evitar hablarlo contigo.
Ese efecto es una víscera,
no hablo con ella,
ella sólo te quiere a ti.
Baila contigo.
Ahora ya hay alguien que sabe lo mío.
Ahora he aprendido
pero aún no me he perdonado
eso lo sé.
Sigo sin saber cómo;
quizá lanzándome a tus brazos
o saliendo por salir
o quedándome quieta, más aún
para que nadie pudiera estorbar
esta prudencia
esta jaula decorada.
Dibujo tres cuadrados vacíos.
Me descubro frente a ellos
no sé que contienen,
hay algo ahí,
son esos tres cuadrados vacíos.
Y esa sombra.
Creo que si en algún momento
nos parásemos a aclararlo todo
acabaríamos juntas.
Porque veo tanto
que resultaría tremendamente agradable.
Por si no te lo llegase a decir nunca,...
(tiendo a pensar que las confesiones son como las moralejas,
llegan jodidamente tarde)
Hubo unos meses en que nos soñaba,
noches y amaneceres que lo aplazaban todo,
aplacaban ese ansia
que desmerece el paseo
que es la vida.
Me resulta excitante.
Me sorprende quererte en tus formas conocidas
y quedarme con ganas de más,
cuando abordas un tema y te disparas,
te disparatas, esa defensa canina que haces.
Merece mi respeto.
¿En serio piensas que soy tan mansa?
¿Realmente que ves?
Lástima de haberme conocido robusta,
de esas ocasiones donde no probé mis fuerzas
y ahora no tengo fuerzas contigo.
Como las moralejas,
siempre le asalta a una la clarividencia
cuando ya ha cruzado el puente,
se ha ahogado
arrastra una herida perenne.
Leía que el cerebro fija los comportamientos,
al pasar por el mismo sitio elige,
elige lo mismo una y otra vez.
Esa inercia difícil
pocas personas la vencen.
Yo trato con montañas
mi paisaje es ese y no otro.
Tú haces lo mismo.
Venzo llamar, mirarte,
venzo quedarnos.
No lo conté,
no quería contarlo
y no pude evitar hablarlo contigo.
Ese efecto es una víscera,
no hablo con ella,
ella sólo te quiere a ti.
Baila contigo.
Ahora ya hay alguien que sabe lo mío.
Ahora he aprendido
pero aún no me he perdonado
eso lo sé.
Sigo sin saber cómo;
quizá lanzándome a tus brazos
o saliendo por salir
o quedándome quieta, más aún
para que nadie pudiera estorbar
esta prudencia
esta jaula decorada.
Dibujo tres cuadrados vacíos.
Me descubro frente a ellos
no sé que contienen,
hay algo ahí,
son esos tres cuadrados vacíos.
Y esa sombra.
Resumen
No existe libertad que no conozca,
ni humillación o miedo
a los que no me haya doblegado.
Por eso sé de amor,
por eso no medito el cuerpo que te doy,
por eso cuido tanto las cosas que te digo.
Luis García Montero
ni humillación o miedo
a los que no me haya doblegado.
Por eso sé de amor,
por eso no medito el cuerpo que te doy,
por eso cuido tanto las cosas que te digo.
Luis García Montero
For John, Who Begs Me Not To Enquire Further
Not that it was beautiful,
but that, in the end, there was
a certain sense of order there;
something worth learning
in that narrow diary of my mind,
in the commonplaces of the asylum
where the cracked mirror
or my own selfish death
outstared me.
And if I tried
to give you something else,
something outside of myself,
you would not know
that the worst of anyone
can be, finally,
an accident of hope.
I tapped my own head;
it was a glass, an inverted bowl.
It is a small thing
to rage in your own bowl.
At first it was private.
Then it was more than myself;
it was you, or your house
or your kitchen.
And if you turn away
because there is no lesson here
I will hold my awkward bowl,
with all its cracked stars shining
like a complicated lie,
and fasten a new skin around it
as if I were dressing an orange
or a strange sun.
Not that it was beautiful,
but that I found some order there.
There ought to be something special
for someone
in this kind of hope.
This is something I would never find
in a lovelier place, my dear,
although your fear is anyone's fear,
like an invisible veil between us all…
and sometimes in private,
my kitchen, your kitchen,
my face, your face.
but that, in the end, there was
a certain sense of order there;
something worth learning
in that narrow diary of my mind,
in the commonplaces of the asylum
where the cracked mirror
or my own selfish death
outstared me.
And if I tried
to give you something else,
something outside of myself,
you would not know
that the worst of anyone
can be, finally,
an accident of hope.
I tapped my own head;
it was a glass, an inverted bowl.
It is a small thing
to rage in your own bowl.
At first it was private.
Then it was more than myself;
it was you, or your house
or your kitchen.
And if you turn away
because there is no lesson here
I will hold my awkward bowl,
with all its cracked stars shining
like a complicated lie,
and fasten a new skin around it
as if I were dressing an orange
or a strange sun.
Not that it was beautiful,
but that I found some order there.
There ought to be something special
for someone
in this kind of hope.
This is something I would never find
in a lovelier place, my dear,
although your fear is anyone's fear,
like an invisible veil between us all…
and sometimes in private,
my kitchen, your kitchen,
my face, your face.
Anne Sexton
Carta de amor siguiente
Te escribo una carta.
Una y otra vez.
Escribo desde la comisura todo
eso que nadie nunca leerá sobre mí,
los sentimientos velados, las
expectativas que tuve
pasajera de mis sueños, desnuda
e informe.
Escribo una carta para dejar
encerrado en un sobre
un amor que viaje como querría
que viajáramos.
Te escribo que eres importante
te escribo que ya sé que no
estaremos juntos
siento leer las letras
anteriores
pero he comprendido ya que tú
no estás ahí
donde yo te he querido tantas
veces.
Tú estás, pasajero de tus
sueños.
Un bote sumergido y yo,
sin aire suficientemente.viernes
Primera carta de amor
Yo tenía cinco o seis años.
Eran las tres o las cuatro de la tarde.
La siesta en esa casa era un rito litúrgico
y en esa cama estábamos él y yo.
Yo tenía cinco o seis años.
Él debía tener unos cuantos más.
Recuerdo que me dijo que me despertara
y yo le dije que tenía sueño,
que hiciera lo que quisiera,
que me dejara tranquila.
Recuerdo su olor en mi espalda,
quizá por eso atiendo tanto a los olores.
Recuerdo que me dijo que le tocara,
que cogió mi mano y se toco,
quizá por eso tienda tan poco a tocar.
Y en esa cama estábamos solos,
y eran las tres o las cuatro de la tarde.
lunes
cosa bonita
Me gusta tener cosas bonitas en casa,
tenerlas a la vista. Pienso que
si he sabido elegir esas cosas,
resaltándolas del resto de las cosas
alguien podrá también resaltarme a mí
y hacerme sentir bonita.
Y sé que esto no son maneras de hacer las cosas,
sé que debería ceñirme a mí misma
y aceptarme,
pero sólo estaba hablando sin más,
estaba hablando de cosas,
de cosas bonitas.
tenerlas a la vista. Pienso que
si he sabido elegir esas cosas,
resaltándolas del resto de las cosas
alguien podrá también resaltarme a mí
y hacerme sentir bonita.
Y sé que esto no son maneras de hacer las cosas,
sé que debería ceñirme a mí misma
y aceptarme,
pero sólo estaba hablando sin más,
estaba hablando de cosas,
de cosas bonitas.
domingo
aire fresco
Ahora mismo me debato entre lo que quiero pensar y lo que pienso,
tengo muchas palabras flotando en mi cabeza,
han sido unos días intensos.
Me han dicho que avise de lo que soy,
me han dado pautas sin las que es imposible seducir,
parece ser que es como ser un buen contador de historias;
contando algunos detalles pero guardando otros para el siguiente capítulo.
He entendido al hablar de esto con ella que todo es causa y experiencia y que lo que me decía era, sin ella saberlo, un gran insulto.
He visto lo que causa la pareja,
he conocido a gente importante y hablado de miss Costa Rica,
comprendo lo que es encontrar a alguien
acepto que nunca sea yo
y desde hace poco empiezo a aceptar esta manera de estar sola que cuesta menos.
Pero temo ese día en que estos propósitos se pudran
yo siga no siendo nunca yo
y me vuelva hacia otro lado y esta manera de estar sola cueste tanto.
Estos días creo que estoy haciendo lo que en el fondo siento.
Estoy dejando las cosas seguir a su manera,
a costa de mi sueño y mis fatigas
y he aprendido a querer un poco mejor.
A ver venir lo inevitable y superar esa prueba de cariño,
porque el cariño no entiende la perfección
y eso es algo que he entendido de ti.
Estoy contenta, en una especie de aceleración dentro de la jaula,
raspando las paredes como una fiera,
lanzando chispas al aire,
un aire renovado que huele a fresco y a tierra.
tengo muchas palabras flotando en mi cabeza,
han sido unos días intensos.
Me han dicho que avise de lo que soy,
me han dado pautas sin las que es imposible seducir,
parece ser que es como ser un buen contador de historias;
contando algunos detalles pero guardando otros para el siguiente capítulo.
He entendido al hablar de esto con ella que todo es causa y experiencia y que lo que me decía era, sin ella saberlo, un gran insulto.
He visto lo que causa la pareja,
he conocido a gente importante y hablado de miss Costa Rica,
comprendo lo que es encontrar a alguien
acepto que nunca sea yo
y desde hace poco empiezo a aceptar esta manera de estar sola que cuesta menos.
Pero temo ese día en que estos propósitos se pudran
yo siga no siendo nunca yo
y me vuelva hacia otro lado y esta manera de estar sola cueste tanto.
Estos días creo que estoy haciendo lo que en el fondo siento.
Estoy dejando las cosas seguir a su manera,
a costa de mi sueño y mis fatigas
y he aprendido a querer un poco mejor.
A ver venir lo inevitable y superar esa prueba de cariño,
porque el cariño no entiende la perfección
y eso es algo que he entendido de ti.
Estoy contenta, en una especie de aceleración dentro de la jaula,
raspando las paredes como una fiera,
lanzando chispas al aire,
un aire renovado que huele a fresco y a tierra.
jueves
Tanto tiempo
Llevábamos ya meses sin vernos, llevaba días sin leerlo, llevaban semanas acumulados en montañas, precedidas de montones de cosas pendientes de hacer.
Cuando tu madre tiene cancer de repente tu cara choca contra un cristal. Te das de bruces quiera o no con una vida que queda en vilo y tú, acompañas esa vida y esa espera. Han sido semanas de pausa, de calma tensa, de olas que te mueven y olas que te marean, de achicar agua entre todos para que no se hunda el barco. Semanas de atender y desatender, de ocuparse de todo porque no se puede hacer nada, semanas de frío en los huesos y muchísimo miedo. Sobre todo miedo.
Estos días he aprendido mucho. De mí, de mis padres, de mi hermano, de nuestra familia, del significado del cariño, del lazo que une el respeto con la dedicación, me he llevado bastante bien con mis fantasmas y he aprendido sobre todo a perdonar. Aún estoy en ello, pero he aprendido a perdonarme, a asumirme y a pedir lo que necesito. Pedir perdón, pedir disculpas, pedir cariño, pedir respeto, pedir compañía y pedir silencio.
He encontrado grandes personas a mi lado. Grandes que se han hecho más grandes. Personas que han sido una manta caliente en la que poder gritar de rabia, desvariar, llorar y ahogarme.
Ahora sigo encontrando motivos, sigo encontrando caminos y sigo siendo yo. Poco a poco, ese velo invisible de pausa, ese cristal se ha ido diluyendo. Mi madre ha tenido mucha suerte, y será siempre enferma pero será por un tiempo, y eso me basta. Lo que de verdad me aterrorizaba de esto era la derrota, que mi madre se fuera vencida hacia la muerte. Una muerte y una vida muy peleada, muy sufrida y muy valiosa. Ahora ya no tengo miedo.
Tanto tiempo ha pasado y tantos soplos de suerte. Muchos momentos recuerdo de estos días. Muchos silencios que son cariño. Muchos paseos que son cariño. Muchas llamadas que son cariño. Sé que esto sola no lo habría hecho tan bien, sé que no hubiera encontrado motivos para hacerlo. Tanto tiempo y aún muy débilmente mi valor estremecido comienza a incorporarse. Ya no mido las horas, las semanas, los meses, ya no pienso en no pensar. Y cuando al fin me relajo, encuentro una mesa rodeada de amigos, vinos, jarritas, tercios, pinchos de tortilla. Pastores y lindas amigas, fuego y gente que te invita a nochear, melodías que intentan encontrar su lugar entre los efluvios del alcohol, entre la nube de preocupaciones que flota sobre nuestras cabezas y que el sonido de nuestras voces aleja. Cuando me relajo encuentro los escudos que erigí para protegerme de lo azaroso. Encuentro esos lugares, esos libros, esas personas, y allí me recuesto y me reparo. Allí me encontraréis...
miércoles
La normalidad (segunda parte)
La gente habla siempre de las coincidencias que les han sucedido en la vida; gente que hace años que no ves y que te encuentras por la calle, objetos que te encuentras en el suelo, decisiones que sin saber cómo ni porqué tomas y resultan ser determinantes para otras cosas. Estas felices coincidencias tienen su cara B. Hay otras veces en que la vida te va dejando muchas putadas seguidas en el suelo y tú no haces más que recogerlas como una tonta.
Y cuando estás así, cuando mucho malo se alinea necesitas, yo necesito, agarrarte a cosas, agarrarte a gente, necesito más que nada cariño gratuito, tiempo gratuito, gente que se ocupe de ti para así poder ocuparte tú de todo lo demás. Te sientes muy inseguro y tienes mucho miedo porque todo se tambalea, porque nada es previsible, nada es rutinario, ni cotidiano, nada es estándar, nada se ajusta a la normalidad. Lo normal, lo razonablemente bueno se nubla y cada día puede pasar algo, algo malo.( Últimamente cuando me llama mi familia se me hace un nudo en el estómago). No ves las oportunidades sólo ves los posibles peligros.
Mi madre hoy, a pesar de que mañana es miércoles y nos dan los resultados, a pesar de tener la tensión por los suelo, a pesar de todo ha invitado a la novia de mi hermano a comer a casa. Le preocupaba que volvieran a comer fuera y no se alimentasen ni nutriesen como deben. Así que en mitad de estos días de parálisis me he puesto a preparar pollo al curry, he puesto el mantel en el comedor y hemos sacado la panera, el frutero, los vasos bonitos, esas cosas. Hemos visto las fotos de su viaje a Asturias y nos hemos echado unas risas en la sobremesa. Después he tomado la tensión a mi madre y hemos hablado de la posibilidad de volver a urgencias. Y acto seguido me he ido a recoger la cocina.
La normalidad a veces se pelea con la coincidencia.
La normalidad a veces se pelea con la coincidencia.
La normalidad
Desde principios del verano pasado, al menos coscientemente, vengo madurando algunas ideas sobre las relaciones humanas. Siempre me pareció curioso la expresión "de la otra acera". Hay pocos asuntos en los que la gente se resbale con más velocidad hacia los extremos radicales como en el tema afectivo. Todas las personas tenemos que estar colocadas en tal o cual casilla, como si de un parchis sentimental se tratara y uno no pudiera salirse del tablero o redibujarlo. No solo debe una ser una sola cosa meridianamente trasparente y de etiqueta intachable sino que además, las combinaciones que cada cual hace con tal o cual persona deben estar igualmente definidas en su principio y sobretodo en su fin.
Cuando vas con un amigo por la calle y te encuentras con otro por sorpresa, debes poder decir en un balbucear casi eléctrico " este es mi amigo fulanito" porque si dijeras "este es fulanito", sin casilla en el tablero, sin previo aviso, se deduciría automáticamente que dicho fulanito y tú os habéis visto en pelotas e incluso os habéis acariciado y frotado uno con el otro con premeditación, ya me entendéis.
Este consenso de nuestra sociedad lo frecuentamos todos, porque toda la humanidad somos una panda de cotillas. Tenemos hambre de saber pero no solo de lo nutritivo sino también queremos saber de tipo " grasa saturada ". Queremos los melodramas ajenos, las complejidades, las rarezas, para sentirnos menos melodramáticos, menos complejos y menos raros o todo lo contrario y poder así justificar lo mal que nos trata el destino respecto a lo sencilla que les resulta la existencia a unos pocos privilegiados y paradigmáticamente inalcanzables. Una vez que te enteras de que alguien se ve con otro, comienza un proceso en el cual vas adquiriendo datos pequeños, minucias normalmente, que observas o que te cuentan y que van componiendo tu opinión sobre esa persona, y sobre la pareja que forma con la otra: son amigos, se gustan, se enrollan, se han enrollado, se enrollaron una noche, uno quiere al otro pero el otro no le quiere, viceversa, no lo saben pero se gustan, ya verás te lo digo yo y así mil y una opciones de lugares comunes socialmente transitados y reconocidos como normales. Como leí hace poco a Rosa Montero con el tiempo he descubierto que la normalidad no existe; que no viene de la palabra normal, como sinónimo de lo más común, lo más abundante, lo más habitual, sino de norma, de regulación, de mandato. Es decir, mi relación con cualquier persona de mi entorno debe tener un objetivo, un fin reconocible y asumible socialmente. Debe ser algo concreto y lógico. Nada de volverse loca y cambiar de orientación sexual, y ni hablar de añadir orientación sexual, nada de pruebas, nada de dudas, nada de indefiniciones ni evoluciones. Hemos sido educados y programados así y según escribo esto voy pensando que yo funciono así con los demás en muchos casos. Lo critico pero lo he practicado. Quiero parejas, quiero amigos de la infancia, gente que se está conociendo, gente promiscua, gente tímida, apáticos, lastimados por amores anteriores, gentes de bien y como Dios manda, quiero casillas y quiero aceras. No las quiero para mí ni se las deseo a nadie pero lo cierto es que las llevo dentro y he tenido que luchar contra ellas.
Según entraba por la puerta de casa me he dado cuenta de que verdaderamente he conseguido interiorizarlo y hacer que se esfumen en mi interior esas dichosas casillas. Me dá igual lo que sea de mis relaciones y, sobre todo, lo que opinen de ello (lo que no quiere decir nada en concreto pues igual la vida y yo acabamos casados con un marido y churrumbeles). A partir de hoy y después de todo un año de ir adquiriendo datos pequeños, minucias normalmente, que he observado y que me han contado he redibujado mi tablero y he dejado una gran parte en blanco pues la conclusión a la que he llegado es que el gran avance de este principio de siglo, la gran revolución de la humanidad es esa: las nuevas familias, los nuevos sexos, las nuevas uniones entre personas, los nuevos grupos y núcleos de afectos,...y desde hoy en mi mente a ese respecto las casillas están por hacer y cada cual con su tablero.
viernes
El equipo
¡Que complicadas son las parejas!¡qué complicada es la convivencia!¡Qué complicada es la vida!
Mi padre ha sentido durante muchos años, seguro que demasiados, el peso de la economía familiar sobre sus espaldas. Cuando la economía general era un señor obeso, engordado a base de mala alimentación y mucho carbohidrato, nuestra familia y mi padre gozaban de ese dinerillo extra que nos permitía vivir holgadamente. Ojo que mis padres nunca se han ido de vacaciones todos los años, solo han salido de España un par de veces y dejaron de ir al cine asiduamente allá por los setenta cambiando las pequeñas y humeantes pantallas de arte y ensayo por los cinexines y las pelis de disney con palomitas. Pero lo cierto es que la burbuja inmobiliaria nos llevo flotando un par de años para luego explotar y precipitarnos hacia el suelo en caida libre.
Mi madre, por su parte, sin acabar la carrera, una mujer válida como la que más y además mi madre, tras perder su último trabajo por quiebra de la empresa y con mi hermano en edad de necesitarla aplicó toda su capacidad, efectividad y gusto por la perfección a las labores que quedaban disponibles en el equipo; las chungas, las de los pringados, las tareas de la casa. Ese basto paréntesis donde cohabitan mil y una obligaciones y minucias tan perniciosas como fundamentales que van minando tu intelecto, tus capacidades, tu autoestima, en fin, tu persona cuando haces de ellas tu única habilidad y tu destino.
Mi padre y mi madre son muchas cosas, muchas cosas maravillosas, pero también son esto. Y cuando esa burbuja explotó y la familia se empotró contra el suelo fue este, entre todo el facetado de aromas que tiene el equipo papa-mama, el retrato que colgamos en la pared y que desde entonces no hace más que salir de paseo en nuestra convivencia. El fantasma de la casa.
Una vez que ya no formas parte del equipo. Una vez que hay algo que haces tú y solo tú, que no entiendes que eso que haces aplicándote con todo tu tiempo y capacidad es gracias a que otro quita de tu vista las cotidianidades (no todas, pues la higiene personal y los desechos siguen siendo de autogestión necesaria), en ese momento de cambio de rumbo se rompe la magia de la pareja, el sentido mismo de la compañía, y la familia se desmorona. Pues ahí no hay ni siquiera un fin compartido más allá de la supervivencia y eso no deja de ser un instinto sin sociedad ni evolución ni comunidad ni pitos ni flautas. Es un animal herido.
Y todo esto porque hace un momento he mirado a mi padre con odio por primera vez en mi vida. Le he mirado así porque ha torpedeado a mi madre y mi madre es una dama. Mi dama. Cuando he llegado a los pies de este ordenador he llorado por mirar así a mi padre, al que adoro y le he pedido al silencio de mi mente que alguno de esos amigos que ya no tiene le pegue ese bofetón necesario y le recuerde los fundamentos de la vida. Esos que él y mi madre en algún parque, exposición o concierto me fueron enseñando con amor, respeto y esfuerzo y que ahora mis ojos empapados en la rabia le reclaman.
lunes
Sobre la música descansó la belleza
Acabo de terminar de leer un libro sobre la música como discurso sonoro y pasa que no tengo ni idea de nada y soy tremendamente feliz y soy angustia por la falta de tiempo que la ignorancia descubre.
Yo soy íntima de la música pero no recuerdo cómo. No creo que nadie guarde ese recuerdo aunque debió de ser mágico en cada una de las ocasiones. La primera vez que siendo niño tu tímpano vibra al recibir las ondas que provienen de la pared que rebota el sonido que sale de un bafle que vibra lo que una aguja apoyada en un disco de plástico rugoso recordó que alguna vez fue la filarmónica de Berlín tocando en los estudios de la Jesus-Christus-Kirche construida en 1930 por Jürgen Bachmann en el barrio de Dahlem, Berlín (Alemania). A su vez, ellos graban algo que otro señor siglos antes, en un mundo anterior, con gente anterior ideó y plasmó, interpretó. Algo que ese Joseph o Wolfgang quiso transmitir. Hay muchas capas superpuestas en la música, muchas lecturas sucesivas, muchas claves. Hay sonidos, símbolos, metáforas, armonías, figuras, efectos, líneas, dinámicas, piezas, ritmos, pasajes, ...El oído es su mayor seguidor pero el gran intérprete es el cerebro humano.
En este libro que leí habla del periodo presente como el único en la historia en que se representa música de siglos anteriores. Habla del historicismo mal entendido, de las aberraciones en pos de la fidelidad, de perderle el miedo a lo antiguo y respetarlo como un ser vivo, porque no puedo imaginar algo más vivo que la música. La música es instantánea y fugaz como los momentos sucesivos en que tu emoción la recorre.
Habla del cambio que supuso la revolución francesa y con ella los conservatorios de música. Las reglas y las pautas. Las transcripciones.
Habla brevemente del alumbramiento de la ópera. De la pugna entre italianos y franceses. De Lully y de Romeau. De Purcell y la sobriedad inglesa. De la danza, de las danzas populares, del nacimiento de la suite, de la transición al clasicismo, de la pobre viola de gamba y su guapo hermano pequeño el violín. De la trompa, del bajo continuo y de las primeras polifonías, de doblar voces, de los tipos de canto y los recitativos.
No recuerdo casi nada; pasé por las letras de descubrimiento en descubrimiento deborando hoja a hoja pero apenas recuerdo uno o dos detalles. Solo sé que el pozo se ha hecho más hondo, la admiración ha crecido y se ha ensanchado la lágrima de la emoción.
Hace unos días veía una película en la que una de las protagonistas hablaba del vino como un ser vivo que seguía vivo en la botella. (En alguna de las reflexiones del libro me vino a la mente esta película). Una botella que hablaba de la gente que vivía en una tierra y cultivaba la vid, la recogía en un año en un mes en un momento en que sucedían cosas en que hacía un tiempo determinado con la gente en cierto estado de ánimo. Luego se trabajaba y se embotellaba y ahí seguía viva, madurando todo aquel instante, haciéndolo perdurar como tal y a la vez dejándolo evolucionar y mutar a través del tiempo.
Algo me pasa con la música. La entiendo mucho y me es totalmente ajena al mismo tiempo. Sé discernir cuál de las interpretaciones de una misma pieza es mi preferida, la que más me perturba y sé decir el porqué pero no sé decir cómo lo sé. Consigo separar uno o dos , a veces más, instrumentos en una canción y seguirlos a través de la música. Desde que recuerdo, canto vocecillas mientras canta la voz principal de esas horteradas que en el fondo me gustan de DIVAS de los noventa y señoras respetables del jazz de antaño. Y sigo pensando, secretamente, como lo pensaba hace unos años que esa forma negligente de amor, amor en estado de desconocimiento, amor mágico, platónico, es el más bello y a la vez el más vacío de los amores. Y tengo miedo. Tengo enormes ganas e igual de enormes miedos pues enormes son los pasos que me quedan por profundizar para intentar abarcar y conocer lo suficiente la ubérrima existencia de ese instante embotellado que es la brizna musical.
miércoles
apuntes mentales - poemas - recuerdo en el verano (parte primera)
Libro II. IV - Luís García Montero
Generaciones últimas
de muchachas difíciles,
muchachos obligados al orgullo
y tocadiscos viejos, me recuerdan
que en alguna terraza junto al mar,
bajo el calor de un mundo,
estuve yo también,
con esa misma falta de existencia.
(...)
Pedro Salinas
Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente ...
El amor dificil - Luis García Montero
...
Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.
...
Problemas de geografía personal - Luis García Montero
Nunca sé despedirme de tí, siempre me quedo
con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia
que a veces, gota a gota, se convierte
en desesperación.
Nunca se despedirme de tí, porque no soy
el viajero que cruza por la gente,
el que va de aeropuerto en aeropuerto
o el que mira los coches, en dirección contraria,
corriendo a la ciudad
en la que acabas de quedarte.
Nunca sé despedirme, porque soy
un ciego que tantea por el túnel
de tu mano y tus labios cuando dicen adiós,
un ciego que tropieza con los malentendidos
y con esas palabras
que no saben pronunciar.
Extrañado de amor,
nunca puedo alejarme de todo lo que eres.
En un hueco de torpe inexistencia,
me voy de mí
camino a la nada.
Luis Cernuda - Los placeres prohibidos
No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
Generaciones últimas
de muchachas difíciles,
muchachos obligados al orgullo
y tocadiscos viejos, me recuerdan
que en alguna terraza junto al mar,
bajo el calor de un mundo,
estuve yo también,
con esa misma falta de existencia.
(...)
Pedro Salinas
Perdóname por ir así buscándote
tan torpemente ...
El amor dificil - Luis García Montero
...
Si pudiera encontrarte,
quizá, si te encontrase, yo sabría
explicarme contigo.
...
Problemas de geografía personal - Luis García Montero
Nunca sé despedirme de tí, siempre me quedo
con el frío de alguna palabra que no he dicho,
con un malentendido que temer,
ese hueco de torpe inexistencia
que a veces, gota a gota, se convierte
en desesperación.
Nunca se despedirme de tí, porque no soy
el viajero que cruza por la gente,
el que va de aeropuerto en aeropuerto
o el que mira los coches, en dirección contraria,
corriendo a la ciudad
en la que acabas de quedarte.
Nunca sé despedirme, porque soy
un ciego que tantea por el túnel
de tu mano y tus labios cuando dicen adiós,
un ciego que tropieza con los malentendidos
y con esas palabras
que no saben pronunciar.
Extrañado de amor,
nunca puedo alejarme de todo lo que eres.
En un hueco de torpe inexistencia,
me voy de mí
camino a la nada.
Luis Cernuda - Los placeres prohibidos
No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
lunes
La noche en blanco
I
Tu corazón está afilado
como la cerámica
esmaltado coloreado
prendido de tu pecho
como un broche
a la vista.
II
En la terraza yo,
calientan la voz en el convento
silencio sonido silencio.
Les diría que me suena vertical
les rogaría participar
mas apenas les escucho y
me rodeo de recuerdos
huellas frescas.
La vela, el frasquillo de vino,
el vasito de cristal,
golondrinas circulando,
las migas y el secreto.
Tras de mí, la enredadera
el crujir de insectos, fauna.
Las macetas pendidas del muro
el mantel de cuadros rojos
la señora de la casa a tintos de verano
su libro policiaco, su portada setentera.
La noche en blanco.
Tu corazón está afilado
como la cerámica
esmaltado coloreado
prendido de tu pecho
como un broche
a la vista.
II
En la terraza yo,
calientan la voz en el convento
silencio sonido silencio.
Les diría que me suena vertical
les rogaría participar
mas apenas les escucho y
me rodeo de recuerdos
huellas frescas.
La vela, el frasquillo de vino,
el vasito de cristal,
golondrinas circulando,
las migas y el secreto.
Tras de mí, la enredadera
el crujir de insectos, fauna.
Las macetas pendidas del muro
el mantel de cuadros rojos
la señora de la casa a tintos de verano
su libro policiaco, su portada setentera.
La noche en blanco.
miércoles
afecto
Anoche, entre desvelo y desvelo, caí en la cuenta de las múltiples distancias y alcances que acepta la palabra afecto y su familia etimológica.
Por parte de verbo tenemos en su entorno una serie de términos de la misma hechura (participio pasado de fácere con un prefijo preposicional): de-fectio, de-fectus; in-fectio, in-fectus; re-fectio, re-fectus; pro-fectio, pro-fectus, pro-fecto; inter-fectio, inter-fectus; suffectio (de sufficio); con-fectio; con-fectus (de con-ficio); per-fectio, per-fectus. Así quedan emparentados afecto y defecto, infecto, prefecto, perfecto, etc. Afecto, proviene del participio de afficio (de donde proviene afición) sustantivado. El término original o más genuino sería factus ad, "hecho en dirección a", que compuesto en una sola palabra nos da affectus y su participio de afficio.
En latín affectus tiene dos posiciones: la de participio pasado de afficio (ad más facio), con los significados de inclinado a, dotado de, provisto para, dispuesto a, preparado para; y la posición de sustantivo, en la que coincide plenamente con nuestro término afecto, puesto que de ahí lo hemos tomado: inclinación del alma, disposición, sentimiento, pasión. El afecto nace pues como una inclinación de una persona, de su alma, hacia otra persona, objeto del afecto.
Mientras, en las inmediaciones del termino, habitan las infecciones, los defectos, las afecciones y lo perfecto.
También ayer descubrí como una sola palabra, pronunciada entre dientes, puede inclinar a una persona hacia otra. Una palabra afecta.
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